jueves, 7 de mayo de 2026

Michael (2026): luces, sombras y silencios en un biopic que no se atreve del todo

 Tras quince años desde su desaparición, por fin tenemos aquí el biopic de una de las estrellas pop más grandes de todos los tiempos. Acudí a la película un poco obligado por la escasa cartelera que ofrecían los Cinesa aquel último puente de mayo, especialmente teniendo en cuenta que contábamos con una tarjeta regalo.

Hablé con Maca y le di a elegir entre dos opciones aparentemente  seductoras: Incontrolable (I Swear) de Jon S. Baird que había triunfado en festivales abordando el síndrome de Tourette, y Los justos (2026), una película de manufactura nacional dirigida por Jorge A. Lara y Fer Pérez que giraba en torno al soborno a un jurado español en un caso de corrupción. Apetecibles, ambas.

Yo, desde luego, ni contemplaba la idea de ver Michael. Tengo que decir que  Jackson no es un personaje que me despierte simpatía, así que traté de esquivarla. De hecho, la mera idea de salir al cine a mitad de puente casi nos abocó a suspender el plan… hasta que encontramos un mensaje en el WhatsApp de Mario agradeciéndonos el esfuerzo de salir de casa y dejarle el hogar libre para invitar a sus amigos en aquella tarde-noche lluviosa que se avecinaba.

Cuando tratamos de cuadrar horarios cometí el error definitivo: decirle a Maca “ponen la de Michael Jackson”. Ella respondió algo así como “pues esa”, argumentando que le encantan los biopics, aunque estoy seguro de que nunca pronunció esa palabra.

Llegados a este punto de la crítica me pregunto por qué doy tantos detalles sobre cómo llegamos a la elección de la película. Solo puedo pensar que es una reacción casi consciente contra la crítica aséptica que podría generar una IA —y que ya hice recientemente sobre Sirat—: la existencia, en sí misma, importa.



El caso es que elegimos Michael a las 22:00 en el cine de Las Rosas, en pantalla gigante y con algo más de la mitad de la sala llena.

Dirigida por Antoine Fuqua, un cineasta al que siempre he admirado por su pulso narrativo en el cine de acción y el thriller policial —Los amos de Brooklyn, la magnífica Training Day, la magistral Asesinos de reemplazo y, muy especialmente, las tres entregas de The Equalizer—, la película sorprende precisamente por lo contenida que resulta. Lejos de ser una epopeya dramática sobre la construcción de un mito —a lo que nos tiene acostumbrados la industria americana en títulos como Elvis o Bohemian Rhapsody—, se acerca más a un retrato biográfico del nacimiento, la expansión, los últimos coletazos y la ruptura tanto de los Jackson Five como de la figura opresiva y maltratadora del padre. interpretado con enorme solidez por Colman Domingo que encarna el gran antagonista emocional del relato, aunque el guion no termine de explotar del todo las posibilidades dramáticas del personaje.



Hay alusiones veladas, y diría que poco profundas, a otros traumas infantiles: no poder jugar nunca con niños de su edad, el desarrollo posterior de esa carencia afectiva a través de la adopción compulsiva de juguetes y mascotas, Neverland como parque emocional, las referencias constantes al universo de Peter Pan, las visitas recurrentes a niños enfermos en hospitales… Todo ello, junto con la presencia dominadora, impositiva y casi esclavizante del padre, y la importancia incuestionable de la familia, conforman el caldo de cultivo del drama.

Sin embargo, la película apenas va más allá de esas pinceladas. Dramáticamente toca techo muy pronto. Y resulta frustrante que no se explique cómo se monta realmente la leyenda musical de Michael Jackson. Da rabia no tener claro de dónde nacen esos talentos, esas ideas musicales, esos pasos de baile, esos gritos, esas formas de cantar y de estar en escena que lo convirtieron en el fenómeno global que fue y que explican el furor que sigue despertando aún hoy.

Los grandes triunfos llegan primero con Off the Wall y después con Thriller, y entre medias aparecen un chimpancé y una jirafa sin demasiada explicación. Tampoco se profundiza en cuestiones clave como el blanqueamiento de la piel, el infantilismo emocional, las visitas a niños, las operaciones de nariz o la incapacidad para afrontar de verdad el conflicto con su padre.

La película se queda corta no solo en los temas que sí se atreve a tocar, sino sobre todo en la construcción del genio musical. Sí acepta, de manera bastante solvente, su trayectoria con los Jackson Five y con los Jackson en general, aunque llama la atención la ausencia  de algunos hermanos —como Janet — y otros 2 que no quisieron salir, incluso aumentando la edad del penúltimo para acentuar la vida de niño prodigio del pequeño Michael.

La madre aparece como una figura secundaria, definida casi exclusivamente por una leve cojera, temerosa también del padre y poco dada a intervenir en los conflictos familiares.

La narración termina realmente en 1984, con la disolución de los Jackson en el sentido más amplio del término y la ruptura simbólica de Michael con su padre desde el escenario, evitando enfrentarse una vez más cara a cara. Aunque la película se cierre cronológicamente con un concierto en Londres en 1988 interpretando Bad, todo suena más a prólogo de una segunda parte que a un cierre definitivo.

Una segunda parte que no sabemos si llegará, dependiendo de los millones que recaude esta primera entrega, y que todos esperamos que aborde el verdadero declive: los supuestos abusos, la vida sentimental, sus dos esposas, el nacimiento de su hijs y su oscura muerte.

Mientras tanto, queda el buen sabor de boca que dejan las interpretaciones del joven Michael —interpretado por un sobrino carnal— a finales de los sesenta, principios de los setenta y comienzos de los ochenta, junto a la vistosa y poderosa riqueza musical de este black power que, a mi modo de ver, es lo mejor que nos deja la película. Brilla especialmente tanto en las actuaciones en solitario —Billie Jean, Thriller, Don,t Stop, Beat It— como, y sobre todo, en la energía desbordante de las actuaciones grupales de los Jackson Five, llenas de colorido, ritmo y un contagioso buen rollo que explica mejor que ningún diálogo el impacto musical del grupo.

Y ahí es donde la película deja poso… pero también deja una ausencia incómoda. Porque junto al indudable placer estético (propio de las peliculas de Fuqua) y musical , permanece la sensación persistente de que Michael ha optado por contar solo una mitad de la historia, la más luminosa y celebratoria, esquivando con elegancia —y quizá con demasiada prudencia— los territorios verdaderamente oscuros del mito. El resultado es un biopic eficaz, vistoso y emocionalmente agradecido, pero también incompleto: un retrato que deslumbra cuando canta y baila, y que baja el volumen justo cuando debería atreverse a incomodar. Y tal vez sea ahí, en ese silencio cuidadosamente coreografiado sobre el genio de piel clara, donde la película se delata más que en todo lo que muestra.

martes, 10 de marzo de 2026

SIRAT, la luz que no da respuestas

 (GENERADA  POR I.A.  A RAIZ DE MIS IDEAS... CON ALGUNAS CORRECCIONES, OS LAS HE PUESTO ESTAN AL FINAL)

Confieso que me resistía a verla. Me daba pereza enfrentarme a una película cuyo trailer e idea no me seducían particularmente, como no lo hace Maspalomas, otra que visto el premio al mejor actor protagonista habrá que ver. Pero los recientes goyas me empujaron finalmente a colarme en un Renoir que aún la mantenía en cartel. 

No me arrepiento: Sirat es, sencillamente, una experiencia. La película sigue a un grupo de personajes atrapados en una situación límite en plena inmensidad desértica. No importa tanto la trama —que avanza como una línea mínima, casi ascética— como el momento, el estado emocional, la vivencia sensorial. Laxe propone una película que se contempla más que se cuenta; que se siente más que se interpreta.



Muchos comentarios coinciden en que “no la han entendido” o “no tiene sentido”, pero tal vez esa sea precisamente su propuesta. En Sirat, el guion es apenas una excusa, una línea de puntos que conduce al verdadero objetivo: sumergirnos en un instante suspendido, en un desierto donde la narración tradicional se evapora como el agua. Ese aparente “no sentido” no es un error, sino un idioma diferente.

Los personajes hablan, discuten, avanzan o retroceden, pero quien manda es el paisaje. El desierto engulle, condiciona y decide. Laxe filma la arena como si fuera un organismo vivo: respira, juzga, oprime, abraza. Su presencia es más elocuente que cualquier diálogo.

La emoción dominante es el agobio. Mientras otros filmes buscan esperanza, consuelo o plenitud, esta película persigue despertar sequedad, desorientación, la sensación de estar atrapado en un lugar donde el calor pesa más que las palabras. El espectador sale exhausto, como si hubiese caminado realmente sobre la arena.

Se habla de que Sirat tuvo un “triunfo parcial” en los Goya, pero si se le da la vuelta —como la película hace con todo—, la lectura es diferente: ha tenido más premios que Los domingos y ha estado nominada en todas las categorías excepto interpretación hasta conseguir un total de 11 nominaciones de las que se ha llevado 6, aunque estaba preseleccionada en 17 de las 21 a las que podría optar.  Por tanto para mi Los domingos quedó segunda, siendo una película buena es mucho mas pobre y menos innovadora. La paradoja es deliciosa y muy coherente con el espíritu de Sirat: donde unos ven carencias, otros ven consonancia.

Sirat solo puede verse en cine. No admite distracciones ni interrupciones domésticas: el móvil, la nevera, una puerta que se abre. Es una obra que exige sala oscura, ritual, recogimiento. Verla en casa no es una opción estética: es una pérdida de experiencia.

Los valores técnicos son abrumadores: una fotografía casi hipnótica; un sonido y una música que sostienen todo el clima emocional; un montaje riguroso, seco, lleno de silencios que cortan; y un casting milagroso. Los siete protagonistas, incluidos los cinco “raveners”, aportan una autenticidad áspera, festivalera, como si hubieran sido arrancados directamente de una fiesta en mitad del desierto. Se echa de menos la nominación de Sergi López, y alguno de los “ravens” habría encajado perfectamente en mejor actor secundario. La escena inicial de bailes es una de las mejores aperturas filmadas en años: vital, incómoda, magnética.

Sirat es una película que divide porque no busca gustar, sino sacudir. Su “falta de sentido” es su mensaje; su verdadero protagonista es el desierto; su emoción central, el agobio. Técnicamente deslumbrante, solo cobra su forma completa en una sala de cine. No todos aceptarán su juego, pero quienes lo hagan descubrirán una obra que —como la arena bajo el sol— brilla, cicatriza y descoloca a la vez.

 Yo, que fui al Renoir casi por inercia, salí sintiendo que había visto algo que no se explica: se siente, se atraviesa...



IDEAS PARA QUE COPILOT ME MONTARA LA CRITICA:

TENGO QUE ESCRIBIR UNA CRITICA RESEÑA DE LA PELICULA SIRAT DE ALEX LAXE INTRODUCE CON UN RESUMEN SINTENTICO SIN EXPOILER Y AÑADE LAS SIGUIENTES IDEAS: 1. EL SENTIDO DE LA PELICULA ES QUE NO TIENE SENTIDO (LA GENTE CON LA QUE HE HABLADO DICE QUE LA PELICULA NO LES GUSTO, QUE NO TIENE SENTIDO) EL GUION EN REALIDAD ES LO DE MENOS, SE TRATA DE JUGAR CON UN MOMENTO EN UNA SITUACION EN EL DESIERTO 2. EL PROTAGONITA ES EL DESIERTO 3. UNA EMOCION QUE DESTACA LOS QUE LA HAN VISTO ES EL AGOBIO, OTRAS PELICULAS TRASMITEN ESPERANZA, AMOR, FELICIDAD LA MISION DE ESTA ES TRANSMITIR OTRAS SENSACIONES LO CONSIGUE. 4. IGUAL QUE NOS DA LA VUELTA CON LO QUE TRANSMITE DEMOS LA VUELTA AL TRIUNFO PARCIAL EN LOS GOYAS, TIENE MAS GOYAS QUE LOS DOMINGOS Y HA ESTADO NOMINADA EN TODAS LAS CATEGORIAS EXCEPTO LA ACTUACION QUE LOS DOMINGOS, POR QUE HA QUEDADO SEGUNDA, DEMOS LA VUELTA A ESO. 5 ESTA PELICULA SOLO SE PUEDE VER EN CINE, SALA APAGADA, MOVILES APAGADOS Y CENTRADOS, EXPERIENCIA QUE NO PERMITE EL SALON DE CASA, A NO SER QUE NOS PRIVEMOS DE LEVANTARNOS, ABRIR LA NEVERA, VER EL MOVIL, ABRIR LA PUERTA, VERLA CON LA LUZ ENCENIDA… 6. VALORES CLAROS DE LA FOTOGRAFIA E IMBATIBLES SON FOTOGRAFIA, SONIDO, MUSICA, MONTAJE Y LA ACTUACION DE LOS 7 PROTAGONISTAS, SE ECHA DE MENOS LA NOMINACION DE SERGI LOPEZ Y POR QUE UNO DE LOS 3 RAVENS EN LA CATEGORIA DE SECUNDARIOS (COMO CURIOSIDAD DECIR QUE LOS 5 RAVENEROS TIENEN SUS NOMBRES REALES POR LOS QUE ENTIENDO QUE ESTAN SACADOS DE ESOS FESTIVALES FIESTA EN MEDIO DEL DESIERTO) EL CASTING ME PARECE MARAVILLOSO Y LA ESCENA INICIAL DE BAILES UNA MARAVILLA FILMICA PONER EN LA CONCLUSION ALGO QUE REUNA LAS IDEAS QUE TE PAREZCAN MAS BRILLANTES. AL INCIO: PONER QUE YO ME RESISTIA A VERLA, YA QUE ME DABA PEREZON, PERO LOS RECIENTES PREMIOS ME LANZARON A UN CINE RENOIR QUE AUN LA MANTENIA EN CARTELERA Y NO ME ARREPIENTA

SUGIEREME UN TITULO
Copilot said:
Copilot

Aquí tienes títulos sugeridos, todos en un registro emocional, poético y sugerente, para que elijas el que más encaje con tu reseña:

Propuestas más poéticas

  • “Donde el desierto respira”
  • “La luz que no da respuestas”
  • “Agobio y arena: un viaje interior”
  • “El silencio como protagonista”
  • “La belleza que desorienta”

Propuestas con fuerza emocional

  • “La película que me venció la pereza”
  • “Entré sin ganas; salí transformado”
  • “Lo que el desierto me hizo sentir”
  • “Cuando el cine te deja sed”
  • “Un desierto que continúa dentro”

Propuestas más cinematográficas

  • “Sirat: la experiencia que solo existe en la oscuridad”
  • “Una película que se atraviesa, no se explica”
  • “El sentido de perder el sentido”
  • “Cine para ser respirado”




jueves, 5 de marzo de 2026

Historia de un corbata familiar

Está corbata lleva en la familia Narbona 65 años. Posiblemente fue corbata de pubertad de Papa a principios de los años 60, vi sus primeros guateques a mediados de década y el amor para toda la vida  al final de esta. 

Ocasionalmente se utilizo para trabajar en la oficina en la fábrica de Barreiro automoción que luego fue Cristler y terminó siendo Peugeot - Citroën... Paso ocasionalmente por el Ayuntamiento de Alcobendas y luego en herencia a mi armario. 
Rescatada para los jueves subrealistas  en la Universidad con mi querido amigo Andrés (DEP), algún evento elegante en mi vida y últimamente para los jueves de corbata como el de esta fotoel de hoy en el 49 cumpleaños de mi hermano Nando. Ahora la comparto con Rodro (Graduación, fiestas elegantes y alguna confirmacion)
Está es su historia. 

Su modelo es Cadete de Christian Dior.

con los compis del SCE de la AN en otro jueves de corbata 

lunes, 22 de diciembre de 2025

Crónica de sucesos de Moratalaz


Frente a la casa que atravesó la bomba

Moratalaz, conocido por su carácter tranquilo y residencial, guarda en sus calles historias que forman parte de la crónica negra de España. Durante la visita organizada por la asociación Somos Agua, recorrimos escenarios donde se escribieron páginas sorprendentes de nuestra historia reciente.

La ruta nos llevó por lugares marcados por sucesos tan diversos como atentados terroristas de ETA y del GRAPO, el célebre escondite de los 167 millones del Dioni, aquel vigilante que protagonizó uno de los robos más mediáticos del país, y también la bicicleta homenaje a Alberto, un bombero del Ayuntamiento de Madrid que perdió la vida tras ser atropellado mortalmente por un coche que circulaba en dirección contraria, picado con otro vehículo. Alberto, además, formaba parte de un grupo solidario conocido como “los cuatro de la empadilla”, dedicado al rescate de gatos, lo que añade un componente humano y emotivo a esta parada.


Uno de los sentidos homenajes a Alberto

Otra de las paradas destacadas fue la comisaría de Tacona, donde explicamos sus instalaciones y repasamos las noticias que han marcado la historia de este lugar, aportando contexto sobre su papel en sucesos relevantes del distrito.

Además, conversamos con vecinos que fueron testigos de un hecho insólito en 1985, cuando una bomba inerte cayó sobre una de las casas de Moratalaz durante unas prácticas de vuelo. Afortunadamente, el artefacto no explotó, pero el suceso quedó grabado en la memoria del barrio como una de sus historias más impactantes.

Durante la visita también se contaron anécdotas sobre cómo era atravesar el barrio de las Latas y el Parque Z en la época de la droga en los años 80, un tiempo marcado por la marginalidad y el riesgo, que forma parte del recuerdo colectivo de quienes vivieron aquella etapa.

Finalmente, se abordó un problema actual: los macro botellones que cada Nochevieja se concentran en la Lonja, generando importantes retos de seguridad y convivencia en la zona, lo que demuestra que la historia de Moratalaz sigue escribiéndose día a día.

En este punto una participante nos comentó que ella era amiga del hijo de uno de los heridos graves

En algunos puntos especialmente sensibles, como el atentado contra Miguel Miranda, guardia civil retirado que formaba parte de la banda de música de la institución, o la parada dedicada al ciclista Alberto, algunos narradores se emocionaron vivamente. Y es que no es lo mismo contar la historia que hacerlo desde lo personal, cuando los recuerdos y las emociones se entrelazan con los hechos.

Cada punto revelaba detalles desconocidos, anécdotas y curiosidades que nos hicieron mirar el barrio con otros ojos. Más allá de los hechos, lo que hizo especial la experiencia fue el ambiente: personas interesadas en la cultura, el debate y la historia, compartiendo datos y reflexiones. En cada conversación surgían aportaciones que enriquecían la visita, creando una sensación de comunidad y aprendizaje colectivo.

Esta ruta demuestra que Moratalaz no solo es un barrio con identidad propia, sino también un escenario donde se entrelazan episodios que marcaron la memoria criminal y social de España. Una experiencia imprescindible para quienes disfrutan explorando la historia desde sus rincones más oscuros.


Firmado:
Patrick Narbona (promotor de la ruta y socio de Somos Agua)
Rubén Martín Soto (vecino de Berlín y asiduo visitante de Moratalaz)


domingo, 14 de diciembre de 2025

La Gloria de Nuestra Infancia. Memorias de los hermanos Narbona Soriano (1949-1953)


Aunque nací en el año 1945 en Madrid y viví hasta la tierna edad de cuatro años en la calle Menorca 47 en el madrileño barrio de retiro, donde terminaba ese Madrid pobre y destruido por la guerra; no fue allí donde pasé el tiempo más feliz de mi infancia. Ese lugar fue el estrecho callejón de la Gloria, número cuatro, en el barrio de la Judería de Sevilla.

Más que una calle, era una estrecha calleja con mosaico de piedras en el suelo, paredes encaladas de blanco y ventanas o balcones enrejados enmarcados en amarillo donde se podía imaginar a una dama cortejada por un don Juan.

Nosotros, los hermanos Narbona Soriano, nacidos en Sevilla o en Madrid, fuimos niños de los años cuarenta y, como tales, producto de una época y una sociedad un tanto gris, que salía de una guerra que había devastado el país. Mis padres se casaron en 1939, recién terminada la guerra. Papá ejerció el periodismo hasta el año 1945 en la ciudad de Sevilla. Unas discrepancias con la dirección de su periódico, por sus abiertas simpatías probritánicas, le llevaron al cese y despido, ya que por aquella época los vientos políticos soplaban hacia la Alemania nazi. Este hecho supuso el traslado de la familia a Madrid, donde mi padre comenzó a trabajar en el Ministerio de Educación Nacional, aunque siguió ejerciendo periodismo para importantes publicaciones de la época como Marca, el Ruedo, Informaciones siendo uno de los fundadores de la revista 10 minutos.

Por dolorosos avatares de la vida, en el año 1949 nos trasladamos, momentáneamente huérfanos a vivir a la casa paterna, en aquel callejón de piratas y aventuras cercano a la torre más bella de mi vida: la Giralda. Dicen que los primeros años de vida son los que más influyen en la personalidad, y fueron esos, entre 1949 y 1953, los que marcaron para siempre mi amor por Sevilla.

La Gloria nos recibió llena de alegría y bullicio, de luz y agua, como el patio de aquella casa donde familia, amigos y vecinos se reunían y donde se nos trataba como a reyes. Al escribir estas líneas me doy cuenta de que el nombre de mi sobrina Gloria bien pudo ponérselo , mi querido, Paquito a su hija por las sensaciones de libertad y plenitud que aquella casa y sus habitantes nos regalaron. Y en cierto forma, yo termine enamorado y casado con otra Gloria, una chica segoviana, la mujer que yo más quiero, decía la jota.  ¡Bendita Gloria!

Aquel 1949 fuimos acogidos como califas en un reino de taifas: ese quinquenio en la capital hispalense, mientras Europa, sangraba herida de muerte por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, nosotros disfrutamos de la paz, la libertad y el cariño. La abuela Pepa, el tío Pepe, los primos Narbona y toda aquella familia bulliciosa nos envolvieron en una felicidad que nunca podremos olvidar mientras vivamos.

La casa era muy grande, con dos alturas y una guardilla. Teníamos dos dormitorios para los hermanos y dos patios: el patio noble, donde se recibían las visitas, y el patio trasero, el patinillo como lo llamábamos, donde jugábamos a piratas, a guerreros del antifaz, a Pedrito y Alcázar, al Coyote, a los héroes de la guerra, a policías y cacos, a las tabas, las chapas, la peonza… . Allí organizamos verbenas y juegos junto a los primos, y allí también, en una tórrida siesta de agosto, el tío Pepe —al que no dejábamos dormir— nos lanzó un cubo de agua. ¡Qué alegría de infancia!

Se preocuparon mucho los “Pepes” (el tío y la abuela) de que fuéramos felices ante la ausencia paternal. En aquella época no hubo feria ni fiesta sevillana que no conociéramos: la Feria de Abril, la Semana Santa, el Corpus Christi. La muchacha y la abuela nos acompañaban por toda Sevilla. Y si hubo un lugar donde fuimos especialmente felices, fue en los jardines del Alcázar. Nuestro padre conocía al conservador un ilustre hombre que perteneció a la generación del 27 y nos dejaban entrar a nuestro antojo para convertirnos en piratas y corsarios, en guerreros cristianos y árabes, volando en alfombra mágica con la imaginación más allá de cualquier límite.

Fuimos todos al Colegio de las Esclavas del Sagrado Corazón. Era costumbre en la época que los niños pequeños, los chicos, fueran hasta la edad de la comunión al mismo colegio que sus hermanas. Luego, Paquito pasó al Liceo Francés, donde hubiéramos sido escolarizados los chicos si no hubiéramos vuelto a Madrid en el año 1953.

Llegados a este punto, pienso que nuestro carácter, nuestra forma de ser, ese amor por volver a Sevilla, nuestra personalidad se construyó en esos años y se afianzó en Madrid, en el gris de la calle Sainz de Baranda, en aquel piso interior que en cierta forma frustró nuestra alegría andaluza, aunque nunca la sometió, porque los hermanos siempre conservamos una alegría hispalense. Recuerdo a Paquito, aquel sabelotodo que tenía que imponer sus ideas, pero con una ternura exquisita. Me acuerdo de Fernán, el más cariñoso de todos, que sabía escuchar, aunque era muy cabezota. Me acuerdo de María Reyes, mi hermana pequeña, que era muy chiquita, muy bonita, pero tenía muchísimo carácter. Y cómo no, de la madre del grupo, Flavia, la hermana mayor que en aquellos años de ausencia paterna sostuvo con ternura parte importante de nuestra crianza .

Y yo, que en cierta forma desarrollé un carácter muy independiente, incluso escapista, que me brindaba la oportunidad —o la desdicha— de no entrar fácilmente en muchos juegos de los que allí se desarrollaron y sin embargo siempre dado a la alegría, a la risa y son famosas mis, por entonces, imitaciones de Cantinflas un recuerdo muy vivo que perduro en mis hermanos. Y cómo no, el tío Pepe, que fue como un padre para nosotros, cariñoso, amable, sonriente, juguetón, que nos llevó a la playa en esos veranos y en veranos que vendrían más tarde, cuando exiliados de la ciudad gris de Madrid pasábamos las vacaciones en la luminosa Sevilla, visitando la playa de Cádiz y asistiendo a fiestas y verbenas.

 

La foto que aquí vemos se hizo en el año 1950 en los jardines de Murillo, en Sevilla:
 plenitud de nuestra infancia y gloria nuestra.


Hoy, al mirar atrás, siento que aquellos años no fueron solo un capítulo de nuestra infancia, sino la raíz de lo que somos. Entre el bullicio de Sevilla, las risas en los patios, los juegos interminables y el cariño de quienes nos rodearon, aprendimos a amar la vida, la familia y la libertad. La calleja de la Gloria no fue solo una dirección: fue un universo donde la imaginación volaba más alto que la Giralda y donde cada instante se convirtió en recuerdo eterno.

Porque la verdadera riqueza no está en lo que se posee, sino en lo que se vive y se comparte. Y nosotros, los hermanos Narbona Soriano, fuimos privilegiados: hijos de una época difícil, pero dueños de una infancia luminosa y sevillana que aún hoy nos acompaña. Esa luz, esa alegría, esa Sevilla que nos abrazó, sigue viva en cada uno de nosotros… incluso en las que ya no están con nosotros (Reyes, Fernán y Paquito) y en cada mirada que se pierde evocando la foto de 1950 en los jardines de Murillo, donde fuimos, sin saberlo, los reyes de nuestra propia historia.

Para José Luis, en su 80 cumpleaños, con todo nuestro cariño.



Descendencia a fecha del cumpleaños con apellido Narbona (falta Lázaro, Rubén y Hugo)





sábado, 15 de noviembre de 2025

MI ULTIMA ACAMPADA

 Artículo publicados en el número 61 ( enero 2023)


Como parte de mi despedida del cole estoy recuperando los artículos escritos en la revista 21 Siglos, en este caso uno de los últimos que escribí, para despedirme de mis queridos Sigleros. Realmente no fue la ultima acampada todavía hice una mas, no tengo remedio, de hecho este año, que es mi ultimo en el cole me he metido en Guías de nuevo, que estaba prácticamente inoperativo,   para ver si le podemos dar un empujón. 

Recuerdo la primera acampada de Sigler@s, allá por 2016, en el Parque Nacional de Cabañeros lo que ha llovido en el cole desde entonces, recién salidos de una crisis institucional que dejó el cole patas arriba. Esa acampada fue multitudinaria, había ganas de poder encontrarnos en un escenario que no fuera de confrontación y tensión continua.

Por el camino nos hemos reencontrado con el colegio en la berrea de Cabañeros, nos hemos sentido incluidos en el grupo a pesar del frío que pasamos en la Serranía de Cuenca, hemos tenido una experiencia memorable remado en los pantanos de Ávila, conquistado un Castillo-Vigía en los Montes de Toledo, suspendiendo esta última acampada en 2021 por alta incidencia de Covid.

La última acampada ha sido en un lugar que estando tan cerca nadie diría que estaría tan lejos en todos los sentidos. El Parque Natural del Hayedo de Tejera Negra está enclavado en el Norte de la provincia de Guadalajara.



A diferencia de nuestra primera acampada ha sido casi familiar, tan solo 7 familias, 23 personas conviviendo como una micro cooperativa bien avenida, colaborando para cocinar tod@s juntos en una barbacoa llena de sonrisas y sabor, compartiendo el café recién hecho de una caravana con todo el campamento, y las plazas en los coches para bajar a la excursión, ayudando a montar y desmontar el campamento, a recopilar niños que se han ido a jugar al fútbol al pueblo…. A esa cooperación se ha unido la de Lucia López Cobaleda antigua alumna del Siglo y guía medioambiental en la zona, que además de enseñarnos mil cosas nos ha transmitido que otro tipo de vida más rural, más equilibrada y más enraizada con la naturaleza es posible.



En realidad, las acampadas no han cambiado mucho, se hacen en septiembre y asisten muchas menos personas que a nuestro ya famoso albergue en Piedralaves. Dormir al Raso conlleva no solo un equipamiento específico sino incomodidad y ganas de estar a ras de la naturaleza.

Junto con el ya tradicional Vivac de Sigler@s Montañer@s es de las actividades que más nos enraízan a la tierruca montañera.

Claramente los niños y las niñas son los grandes beneficiarios de esta actividad donde «CONVIVEn» el espíritu de aventura y la adoración al bosque, a la montaña, a los ríos, a los árboles, a los insectos, las flores, a la senda…

Esta ha sido mi última aventura al frente de mi tan querido Sigler@s Montañer@s. Han sido 7 años de verde y satisfacción, de sonrisas de los chavales y de interconexión comunitaria. Solo puedo estar agradecido a todas las personas y personitas que me han acompañado y han hecho posible este viaje que me ha sido tan imprescindible en mi vida adulta.

Muchas Gracias

Patrick Narbona Vargas
(Ex–guía de Sigler@s Montañer@s y papá del cole)

EN MEMORIA DE JESÚS ALMENDRO, EL SUSO DE LA PLAZA DEL 20


Este artículo se ha intentado publicar en la revista 21 Siglos, en el numero 67, pero el consejo de redacción no lo ha visto adecuado para en lo que se ha convertido esta publicación que ha pasado a ser lugar de encuentro donde se expresaba la cooperativa y la comunidad educativa a una mera revista escolar. 

Como demócrata, amante de la libertad de expresión,  debo de dar el pésame al colegio por esta inefable decisión. Dejo aquí rastro para la posteridad para Lucia, Raúl, María y a todas las personas que le conocimos y le apreciamos.  

Hay cooperativistas que pasan por el colegio sin pena ni gloria, como si fueran fantasmas. No aportan nada ni para bien ni para mal, solo pagan religiosamente su cuota. No fue el caso de Jesús Almendro, papá de Raúl y de Lucía de 3º de la ESO, que falleció en Madrid  el pasado domingo día 2 de noviembre.

La lacra del cáncer se nos ha llevado a otros ilustres cooperativistas como nuestra añorada Arantzazu G. Almuzara, madre también de esa misma clase, y seguramente a otras personas que contribuyeron de manera significativa a esta institución educativa.

No puedo hablar de Jesús en su faceta de padre, ni de profesional de las artes escénicas… pero puedo hablar de la persona dispuesta a construir un cole mejor, que es el que yo conocí. Aunque mis recuerdos son difusos, intentaré escarbar en la memoria y echar mano de los de otros padres y madres del cole para arrancarle al recuerdo trazas de este Jesús que hoy rememoro.

Aunque nunca conecté personalmente con él.  Fueron muchos los foros que compartimos: yo como promotor de actividades de la asociación Convive y él como cooperativista cooperactivo, como yo llamo a las personas que transcienden el pago de la cuota contribuyendo de manera activa a engrandecer este colegio. Recuerdo que le llevaban unas ansias locas por participar, por proponer ideas siempre bien estructuradas y preparadas, escuchar opiniones, contrastar razonamientos, construir puentes…Le recuerdo vivamente asistiendo a excursiones de Siglero@s Montañer@s con Lucía y en alguna ocasión con Raúl, su hijo mayor. Siempre dispuesto a colaborar con la asociación, nos escribió esta sentimental crónica: . Era muy de Moratalaz, y eso se notaba. Participó también en nuestras rutas históricas por el barrio, contando sus anécdotas en numerosas ocasiones. De una y otra terminamos por conocerlo como el Suso de la plaza del 20, donde vivió casi toda la vida. El niño, el adolescente y el adulto nos supo transmitir la historia de ese lugar y la vivencia del territorio, cosa que le agradeceremos siempre.

Participó también en el ciclo de tertulias de literatura infantil. Le recuerdo sobre todo en la de Manolito Gafotas, donde nos dejó este relato. También en la pandemia, cuando convertimos las actividades de la asociación a formato digital, se asomó a varias actividades y le recuerdo en alguna de ellas fumando plácidamente desde el salón de su casa. Muy auténtico como siempre era.

También me viene a la memoria que se presentó al Consejo Rector en aquel glorioso tiempo de participación, donde había más candidatos que plazas, pero expuesta su disponibilidad no salió elegido. Me cuenta además María, su ex y mamá de Lucia, que siempre estaba dispuesto para montar el sonido en el Carnaval del cole y el montaje de escenario en la fiesta COIS. Y  padres y madres de su clase alaban el gran trabajo como coordinador, decorador e iluminador en el Pasaje del Terror que hizo la clase de su hija Lucía el año que cursaron sexto la generación de 2011.



Pero donde lo dio todo fue el proyecto Medialab-Prado Wonder Power  se lanzó a la piscina para acercar la filosofía y la reflexión al mundo de los niños y niñas. Tenía pasión por el tema, tanta que construyó un proyecto para el colegio, a través primero de Convive y después como extraescolar, pero ni una ni otra llegó a cuajar. Una pena, quizás este colegio no estaba preparado para tanta sabiduría (filosofía)… pero el que la sigue la consigue, y Jesús siguió insistiendo y consiguió, a través del ahora extinto proyecto de radio comunitaria Radio 21, la Onda Siglera, sacar un programa de filosofía para niños y niñas que tituló El Ojo del Cisne ,  nos deja como legado un lugar donde parar para pensar, reflexionar e imaginar junto a niñas y niños sobre preocupaciones comunes. Una pena que no tuviera continuidad; supongo que por diferentes causas vitales, entre otras, la enfermedad que se lo llevo.

 Ese es el Jesús que yo conocí, un tipo auténtico dispuesto a meditar sobre el porqué de las cosas,  ayudar,  dialogar y  encontrar puntos comunes de unión. Su legado a nivel de participación es este. Es lo que yo puedo decir de Jesús. Y quizás, si tuviéramos más cooperactivos como él, este sería un colegio aún más  diferente.

Gracias, Suso, donde quiera que estés, por reflexionar y construir.

Patrick Narbona

(ex-presidente de la asociación Convive y cooperactivista)


Aquí os dejo un semblante de una amiga y colaboradora en sus talleres de filosofía:
 https://www.wonderponderonline.com/blogenespanol/2025/11/2/adis-querido-jess