jueves, 5 de marzo de 2026
lunes, 22 de diciembre de 2025
Crónica de sucesos de Moratalaz
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| Frente a la casa que atravesó la bomba |
Moratalaz, conocido por su carácter tranquilo y residencial, guarda en sus calles historias que forman parte de la crónica negra de España. Durante la visita organizada por la asociación Somos Agua, recorrimos escenarios donde se escribieron páginas sorprendentes de nuestra historia reciente.
La ruta nos llevó por lugares marcados por sucesos tan diversos como atentados terroristas de ETA y del GRAPO, el célebre escondite de los 167 millones del Dioni, aquel vigilante que protagonizó uno de los robos más mediáticos del país, y también la bicicleta homenaje a Alberto, un bombero del Ayuntamiento de Madrid que perdió la vida tras ser atropellado mortalmente por un coche que circulaba en dirección contraria, picado con otro vehículo. Alberto, además, formaba parte de un grupo solidario conocido como “los cuatro de la empadilla”, dedicado al rescate de gatos, lo que añade un componente humano y emotivo a esta parada.
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| Uno de los sentidos homenajes a Alberto |
Otra de las paradas destacadas fue la comisaría de Tacona, donde explicamos sus instalaciones y repasamos las noticias que han marcado la historia de este lugar, aportando contexto sobre su papel en sucesos relevantes del distrito.
Además, conversamos con vecinos que fueron testigos de un hecho insólito en 1985, cuando una bomba inerte cayó sobre una de las casas de Moratalaz durante unas prácticas de vuelo. Afortunadamente, el artefacto no explotó, pero el suceso quedó grabado en la memoria del barrio como una de sus historias más impactantes.
Durante la visita también se contaron anécdotas sobre cómo era atravesar el barrio de las Latas y el Parque Z en la época de la droga en los años 80, un tiempo marcado por la marginalidad y el riesgo, que forma parte del recuerdo colectivo de quienes vivieron aquella etapa.
Finalmente, se abordó un problema actual: los macro botellones que cada Nochevieja se concentran en la Lonja, generando importantes retos de seguridad y convivencia en la zona, lo que demuestra que la historia de Moratalaz sigue escribiéndose día a día.
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| En este punto una participante nos comentó que ella era amiga del hijo de uno de los heridos graves |
En algunos puntos especialmente sensibles, como el atentado contra Miguel Miranda, guardia civil retirado que formaba parte de la banda de música de la institución, o la parada dedicada al ciclista Alberto, algunos narradores se emocionaron vivamente. Y es que no es lo mismo contar la historia que hacerlo desde lo personal, cuando los recuerdos y las emociones se entrelazan con los hechos.
Cada punto revelaba detalles desconocidos, anécdotas y curiosidades que nos hicieron mirar el barrio con otros ojos. Más allá de los hechos, lo que hizo especial la experiencia fue el ambiente: personas interesadas en la cultura, el debate y la historia, compartiendo datos y reflexiones. En cada conversación surgían aportaciones que enriquecían la visita, creando una sensación de comunidad y aprendizaje colectivo.
Esta ruta demuestra que Moratalaz no solo es un barrio con identidad propia, sino también un escenario donde se entrelazan episodios que marcaron la memoria criminal y social de España. Una experiencia imprescindible para quienes disfrutan explorando la historia desde sus rincones más oscuros.
Firmado:
Patrick Narbona (promotor de la ruta y socio de Somos Agua)
Rubén Martín Soto (vecino de Berlín y asiduo visitante de Moratalaz)
domingo, 14 de diciembre de 2025
La Gloria de Nuestra Infancia. Memorias de los hermanos Narbona Soriano (1949-1953)
Aunque nací en el año
1945 en Madrid y viví hasta la tierna edad de cuatro años en la calle Menorca
47 en el madrileño barrio de retiro, donde terminaba ese Madrid pobre y
destruido por la guerra; no fue allí donde pasé el tiempo más feliz de mi
infancia. Ese lugar fue el estrecho callejón de la Gloria, número cuatro, en el
barrio de la Judería de Sevilla.
Más que una calle, era
una estrecha calleja con mosaico de piedras en el suelo, paredes encaladas de
blanco y ventanas o balcones enrejados enmarcados en amarillo donde se podía
imaginar a una dama cortejada por un don Juan.
Nosotros, los hermanos
Narbona Soriano, nacidos en Sevilla o en Madrid, fuimos niños de los años
cuarenta y, como tales, producto de una época y una sociedad un tanto gris, que
salía de una guerra que había devastado el país. Mis padres se casaron en 1939,
recién terminada la guerra. Papá ejerció el periodismo hasta el año 1945 en la
ciudad de Sevilla. Unas discrepancias con la dirección de su periódico, por sus
abiertas simpatías probritánicas, le llevaron al cese y despido, ya que por
aquella época los vientos políticos soplaban hacia la Alemania nazi. Este hecho
supuso el traslado de la familia a Madrid, donde mi padre comenzó a trabajar en
el Ministerio de Educación Nacional, aunque siguió ejerciendo periodismo para
importantes publicaciones de la época como Marca, el Ruedo, Informaciones
siendo uno de los fundadores de la revista 10 minutos.
Por dolorosos avatares
de la vida, en el año 1949 nos trasladamos, momentáneamente huérfanos a vivir a
la casa paterna, en aquel callejón de piratas y aventuras cercano a la torre
más bella de mi vida: la Giralda. Dicen que los primeros años de vida son los
que más influyen en la personalidad, y fueron esos, entre 1949 y 1953, los que
marcaron para siempre mi amor por Sevilla.
La Gloria nos recibió
llena de alegría y bullicio, de luz y agua, como el patio de aquella casa donde
familia, amigos y vecinos se reunían y donde se nos trataba como a reyes. Al
escribir estas líneas me doy cuenta de que el nombre de mi sobrina Gloria bien
pudo ponérselo , mi querido, Paquito a su hija por las sensaciones de libertad
y plenitud que aquella casa y sus habitantes nos regalaron. Y en cierto forma,
yo termine enamorado y casado con otra Gloria, una chica segoviana, la mujer
que yo más quiero, decía la jota. ¡Bendita Gloria!
Aquel 1949 fuimos
acogidos como califas en un reino de taifas: ese quinquenio en la capital
hispalense, mientras Europa, sangraba herida de muerte por las consecuencias de
la Segunda Guerra Mundial, nosotros disfrutamos de la paz, la libertad y el
cariño. La abuela Pepa, el tío Pepe, los primos Narbona y toda aquella familia
bulliciosa nos envolvieron en una felicidad que nunca podremos olvidar mientras
vivamos.
La casa era muy
grande, con dos alturas y una guardilla. Teníamos dos dormitorios para los
hermanos y dos patios: el patio noble, donde se recibían las visitas, y el
patio trasero, el patinillo como lo llamábamos, donde jugábamos a piratas, a
guerreros del antifaz, a Pedrito y Alcázar, al Coyote, a los héroes de la
guerra, a policías y cacos, a las tabas, las chapas, la peonza… . Allí
organizamos verbenas y juegos junto a los primos, y allí también, en una
tórrida siesta de agosto, el tío Pepe —al que no dejábamos dormir— nos lanzó un
cubo de agua. ¡Qué alegría de infancia!
Se preocuparon mucho
los “Pepes” (el tío y la abuela) de que fuéramos felices ante la ausencia paternal.
En aquella época no hubo feria ni fiesta sevillana que no conociéramos: la
Feria de Abril, la Semana Santa, el Corpus Christi. La muchacha y la abuela nos
acompañaban por toda Sevilla. Y si hubo un lugar donde fuimos especialmente
felices, fue en los jardines del Alcázar. Nuestro padre conocía al conservador
un ilustre hombre que perteneció a la generación del 27 y nos dejaban entrar a
nuestro antojo para convertirnos en piratas y corsarios, en guerreros
cristianos y árabes, volando en alfombra mágica con la imaginación más allá de
cualquier límite.
Fuimos todos al
Colegio de las Esclavas del Sagrado Corazón. Era costumbre en la época que los
niños pequeños, los chicos, fueran hasta la edad de la comunión al mismo
colegio que sus hermanas. Luego, Paquito pasó al Liceo Francés, donde
hubiéramos sido escolarizados los chicos si no hubiéramos vuelto a Madrid en el
año 1953.
Llegados a este punto,
pienso que nuestro carácter, nuestra forma de ser, ese amor por volver a
Sevilla, nuestra personalidad se construyó en esos años y se afianzó en Madrid,
en el gris de la calle Sainz de Baranda, en aquel piso interior que en cierta
forma frustró nuestra alegría andaluza, aunque nunca la sometió, porque los
hermanos siempre conservamos una alegría hispalense. Recuerdo a Paquito, aquel
sabelotodo que tenía que imponer sus ideas, pero con una ternura exquisita. Me
acuerdo de Fernán, el más cariñoso de todos, que sabía escuchar, aunque era muy
cabezota. Me acuerdo de María Reyes, mi hermana pequeña, que era muy chiquita,
muy bonita, pero tenía muchísimo carácter. Y cómo no, de la madre del grupo, Flavia,
la hermana mayor que en aquellos años de ausencia paterna sostuvo con ternura
parte importante de nuestra crianza .
Y yo, que en cierta
forma desarrollé un carácter muy independiente, incluso escapista, que me
brindaba la oportunidad —o la desdicha— de no entrar fácilmente en muchos
juegos de los que allí se desarrollaron y sin embargo siempre dado a la alegría,
a la risa y son famosas mis, por entonces, imitaciones de Cantinflas un
recuerdo muy vivo que perduro en mis hermanos. Y cómo no, el tío Pepe, que fue
como un padre para nosotros, cariñoso, amable, sonriente, juguetón, que nos
llevó a la playa en esos veranos y en veranos que vendrían más tarde, cuando
exiliados de la ciudad gris de Madrid pasábamos las vacaciones en la luminosa
Sevilla, visitando la playa de Cádiz y asistiendo a fiestas y verbenas.
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| La foto que aquí vemos se hizo en el año 1950 en los jardines de Murillo, en Sevilla: plenitud de nuestra infancia y gloria nuestra. |
Hoy, al mirar atrás,
siento que aquellos años no fueron solo un capítulo de nuestra infancia, sino
la raíz de lo que somos. Entre el bullicio de Sevilla, las risas en los patios,
los juegos interminables y el cariño de quienes nos rodearon, aprendimos a amar
la vida, la familia y la libertad. La calleja de la Gloria no fue solo una
dirección: fue un universo donde la imaginación volaba más alto que la Giralda
y donde cada instante se convirtió en recuerdo eterno.
Porque la verdadera
riqueza no está en lo que se posee, sino en lo que se vive y se comparte. Y
nosotros, los hermanos Narbona Soriano, fuimos privilegiados: hijos de una
época difícil, pero dueños de una infancia luminosa y sevillana que aún hoy nos
acompaña. Esa luz, esa alegría, esa Sevilla que nos abrazó, sigue viva en cada
uno de nosotros… incluso en las que ya no están con nosotros (Reyes, Fernán y
Paquito) y en cada mirada que se pierde evocando la foto de 1950 en los
jardines de Murillo, donde fuimos, sin saberlo, los reyes de nuestra propia
historia.
Para José Luis, en su
80 cumpleaños, con todo nuestro cariño.
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| Descendencia a fecha del cumpleaños con apellido Narbona (falta Lázaro, Rubén y Hugo) |
sábado, 15 de noviembre de 2025
MI ULTIMA ACAMPADA
Artículo publicados en el número 61 ( enero 2023)
Como parte de mi despedida del cole estoy recuperando los artículos escritos en la revista 21 Siglos, en este caso uno de los últimos que escribí, para despedirme de mis queridos Sigleros. Realmente no fue la ultima acampada todavía hice una mas, no tengo remedio, de hecho este año, que es mi ultimo en el cole me he metido en Guías de nuevo, que estaba prácticamente inoperativo, para ver si le podemos dar un empujón.
Recuerdo la primera acampada de Sigler@s, allá por 2016, en el Parque Nacional de Cabañeros lo que ha llovido en el cole desde entonces, recién salidos de una crisis institucional que dejó el cole patas arriba. Esa acampada fue multitudinaria, había ganas de poder encontrarnos en un escenario que no fuera de confrontación y tensión continua.
Por el camino nos hemos reencontrado con el colegio en la berrea de Cabañeros, nos hemos sentido incluidos en el grupo a pesar del frío que pasamos en la Serranía de Cuenca, hemos tenido una experiencia memorable remado en los pantanos de Ávila, conquistado un Castillo-Vigía en los Montes de Toledo, suspendiendo esta última acampada en 2021 por alta incidencia de Covid.
La última acampada ha sido en un lugar que estando tan cerca nadie diría que estaría tan lejos en todos los sentidos. El Parque Natural del Hayedo de Tejera Negra está enclavado en el Norte de la provincia de Guadalajara.
A diferencia de nuestra primera acampada ha sido casi familiar, tan solo 7 familias, 23 personas conviviendo como una micro cooperativa bien avenida, colaborando para cocinar tod@s juntos en una barbacoa llena de sonrisas y sabor, compartiendo el café recién hecho de una caravana con todo el campamento, y las plazas en los coches para bajar a la excursión, ayudando a montar y desmontar el campamento, a recopilar niños que se han ido a jugar al fútbol al pueblo…. A esa cooperación se ha unido la de Lucia López Cobaleda antigua alumna del Siglo y guía medioambiental en la zona, que además de enseñarnos mil cosas nos ha transmitido que otro tipo de vida más rural, más equilibrada y más enraizada con la naturaleza es posible.
En realidad, las acampadas no han cambiado mucho, se hacen en septiembre y asisten muchas menos personas que a nuestro ya famoso albergue en Piedralaves. Dormir al Raso conlleva no solo un equipamiento específico sino incomodidad y ganas de estar a ras de la naturaleza.
Junto con el ya tradicional Vivac de Sigler@s Montañer@s es de las actividades que más nos enraízan a la tierruca montañera.
Claramente los niños y las niñas son los grandes beneficiarios de esta actividad donde «CONVIVEn» el espíritu de aventura y la adoración al bosque, a la montaña, a los ríos, a los árboles, a los insectos, las flores, a la senda…
Esta ha sido mi última aventura al frente de mi tan querido Sigler@s Montañer@s. Han sido 7 años de verde y satisfacción, de sonrisas de los chavales y de interconexión comunitaria. Solo puedo estar agradecido a todas las personas y personitas que me han acompañado y han hecho posible este viaje que me ha sido tan imprescindible en mi vida adulta.
Muchas Gracias
Patrick Narbona Vargas
(Ex–guía de Sigler@s Montañer@s y papá del cole)
EN MEMORIA DE JESÚS ALMENDRO, EL SUSO DE LA PLAZA DEL 20
Este artículo se ha intentado publicar en la revista 21 Siglos, en el numero 67, pero el consejo de redacción no lo ha visto adecuado para en lo que se ha convertido esta publicación que ha pasado a ser lugar de encuentro donde se expresaba la cooperativa y la comunidad educativa a una mera revista escolar.
Como demócrata, amante de la libertad de expresión, debo de dar el pésame al colegio por esta inefable decisión. Dejo aquí rastro para la posteridad para Lucia, Raúl, María y a todas las personas que le conocimos y le apreciamos.
Hay cooperativistas que pasan por el
colegio sin pena ni gloria, como si fueran fantasmas. No aportan nada ni para
bien ni para mal, solo pagan religiosamente su cuota. No fue el caso de Jesús
Almendro, papá de Raúl y de Lucía de 3º de la ESO, que falleció en Madrid el pasado domingo día 2 de noviembre.
La lacra del cáncer se nos ha llevado a
otros ilustres cooperativistas como nuestra añorada Arantzazu G. Almuzara,
madre también de esa misma clase, y seguramente a otras personas que
contribuyeron de manera significativa a esta institución educativa.
No puedo hablar de Jesús en su faceta de
padre, ni de profesional de las artes escénicas… pero puedo hablar de la
persona dispuesta a construir un cole mejor, que es el que yo conocí. Aunque
mis recuerdos son difusos, intentaré escarbar en la memoria y echar mano de los
de otros padres y madres del cole para arrancarle al recuerdo trazas de este
Jesús que hoy rememoro.
Aunque nunca conecté personalmente con
él. Fueron muchos los foros que
compartimos: yo como promotor de actividades de la asociación Convive y él como
cooperativista cooperactivo, como yo llamo a las personas que transcienden el
pago de la cuota contribuyendo de manera activa a engrandecer este colegio.
Recuerdo que le llevaban unas ansias locas por participar, por proponer ideas
siempre bien estructuradas y preparadas, escuchar opiniones, contrastar
razonamientos, construir puentes…Le recuerdo vivamente asistiendo a excursiones
de Siglero@s Montañer@s con Lucía y en alguna ocasión con Raúl, su hijo mayor.
Siempre dispuesto a colaborar con la asociación, nos escribió esta sentimental crónica: . Era muy de Moratalaz, y
eso se notaba. Participó también en nuestras rutas históricas por el barrio,
contando sus anécdotas en numerosas ocasiones. De una y otra terminamos por
conocerlo como el Suso de la plaza del 20, donde vivió casi toda la vida. El
niño, el adolescente y el adulto nos supo transmitir la historia de ese lugar y
la vivencia del territorio, cosa que le agradeceremos siempre.
Participó también en el ciclo de
tertulias de literatura infantil. Le recuerdo sobre todo en la de Manolito
Gafotas, donde nos dejó este relato. También en la pandemia, cuando
convertimos las actividades de la asociación a formato digital,
se asomó a varias actividades y le recuerdo en alguna de ellas fumando
plácidamente desde el salón de su casa. Muy auténtico como siempre era.
También me viene a la memoria que se
presentó al Consejo Rector en aquel glorioso tiempo de participación, donde
había más candidatos que plazas, pero expuesta su disponibilidad no salió
elegido. Me cuenta además María, su ex y mamá de Lucia, que siempre estaba
dispuesto para montar el sonido en el Carnaval del cole y el montaje de
escenario en la fiesta COIS. Y padres y
madres de su clase alaban el gran trabajo como coordinador, decorador e
iluminador en el Pasaje del Terror que hizo la clase de su hija Lucía el año
que cursaron sexto la generación de 2011.
Pero donde lo dio todo fue el proyecto Medialab-Prado Wonder Power se lanzó a la piscina para acercar la
filosofía y la reflexión al mundo de los niños y niñas. Tenía pasión por el
tema, tanta que construyó un proyecto para el colegio, a través primero de
Convive y después como extraescolar, pero ni una ni otra llegó a cuajar. Una
pena, quizás este colegio no estaba preparado para tanta sabiduría (filosofía)…
pero el que la sigue la consigue, y Jesús siguió insistiendo y consiguió, a
través del ahora extinto proyecto de radio comunitaria Radio 21, la Onda Siglera, sacar un programa
de filosofía para niños y niñas que tituló El Ojo del Cisne , nos deja como legado un lugar donde parar
para pensar, reflexionar e imaginar junto a niñas y niños sobre preocupaciones
comunes. Una pena que no tuviera continuidad; supongo que por diferentes causas
vitales, entre otras, la enfermedad que se lo llevo.
Ese es el Jesús que yo conocí, un tipo
auténtico dispuesto a meditar sobre el porqué de las cosas, ayudar,
dialogar y encontrar puntos
comunes de unión. Su legado a nivel de participación es este. Es lo que yo
puedo decir de Jesús. Y quizás, si tuviéramos más cooperactivos como él, este
sería un colegio aún más diferente.
Gracias, Suso, donde quiera que estés,
por reflexionar y construir.
Patrick Narbona
(ex-presidente de la asociación Convive y
cooperactivista)
Aquí os dejo un semblante de una amiga y
colaboradora en sus talleres de filosofía:
https://www.wonderponderonline.com/blogenespanol/2025/11/2/adis-querido-jess
martes, 28 de octubre de 2025
Crítica de cine: “La Cena” (2025) de Manuel Gómez Pereira: una peli de tres tenedores
Ayer salí con harto de reír (o mas bien sonriente) por no llorar después de ver La Cena, la nueva película de Manuel Gómez Pereira, autor de insignes comedias noventeras que encantaban a papá, como Todos los hombres son iguales (1994), Boca a boca (1995) y El amor perjudica gravemente la salud (1996). Aunque en sus años de plenitud este director se dedicó a la comedia desenfadada, en su madurez —tras dirigir capítulos de las series Velvet o Gran Hotel— nos invita a cenar en la tradición de la tragicomedia, al más puro estilo berlanguiano.
La Guerra Civil constituye un grave drama para todo español que se precie, y tomarla a guasa no es plato de gusto para nadie —por no salirnos del tema culinario. Sin embargo, afrontar este sin dios con algo menos de gravedad ayuda a digerir mejor el drama de esta guerra fratricida, que aún se sigue colando en el imaginario actual, en la confrontación diaria entre izquierdas y derechas y con el siempre recurrente tema de la bandera rojigualda.
Se me ocurren intentos loables de acercarse a este fenómeno histórico quitándole algo de hierro al asunto, como la aclamada novela en clave de realismo mágico La península de las casas vacías, de Uclés (2024), o la película El laberinto del fauno (2006), del gran director mexicano Guillermo del Toro, un acercamiento en clave de fantasía a la Guerra Civil. Sin embargo, el principal precedente de La Cena radica en el hambre de la tragicomedia berlanguiana sobre la guerra: La Vaquilla (1985).
Pero vayamos a cenar con Franco, que es para lo que hemos venido. Dos semanas después de terminar la Guerra Civil, y con la entreverada excusa de celebrar ese hecho Franco invita a 60 comensales, la flor y nata de la España vencedora, a una cena en el lujoso Hotel Palace, convertido en hospital de campaña. Recién liberada la capital del “terror rojo”, como dirían los ilustres comensales que asisten a tan magnánimo homenaje.
Los protagonistas encargados de preparar esta magna cena son: un desorientado teniente del glorioso ejército nacional, el maître del hotel —monárquico de costumbres liberales—, un falangista con tintes maníacos, y un equipo de cocina a punto de ser fusilado por ser un nido de comunistas. Entre ellos: un pobre sommelier ignorante y enamorado y una jefa de cocina con dos ovarios, dirigente anarcosindicalista de la CNT, junto a otros personajes que no se pueden desmerecer (camareros falangistas y represaliados del Madrid republicano, una banda musical de señoritas, una ambiciosa mujer del teniente, un sargento grifado, un Franco tibio, una Collares dominante, una Guardia Mora servicial…). Ingredientes humanos esenciales para la preparación de una cena imposible, en un tiempo imposible y en un Madrid imposible.
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| Casas y San Juan el dúo interpretativo protagonista |
A destacar la actuación de Alberto San Juan, cuya madurez —como la de Gómez Pereira— nos ha brindado este gran personaje, adalid del entendimiento entre las fuerzas vivas que organizan el convite. Comparte duelo artístico con el guaperas Mario Casas, que interpreta a un indeciso teniente con sueños de fotógrafo truncados por la guerra. No sé qué pensar de su actuación… cuando la veáis, me decís vuestra opinión.
Este cóctel de personajes solo puede llegar a ser explosivo. Nosotros, los espectadores, auguramos futuros desenlaces a lo largo del metraje para finiquitar la película. En un punto, me sugirió la película Evasión o victoria (1983), donde un equipo de los aliados de fútbol se enfrentaba a un equipo alemán y tenían que decidir si ganar o evadirse.
En fin, la película trata infinidad de temas que quienes tenemos reciente la lectura del libro de Uclés, o quienes somos conocedores del drama guerracivilista, tenemos muy a flor de piel. Por eso, uno no sabe si reír o llorar. Porque es tal la magnitud de la tragedia que aquí se cuece —junto a esos huevos que tanto gustan a Franco— que podemos visionar la cinta desde la seriedad más absoluta o desde una risa prudente pero constante, que no se apaga, que insiste en abrirse paso entre las sombras de la historia.
jueves, 9 de octubre de 2025
DECLARACION DE INTENCIONES DE PATRICK (Representante electo del Consejo Escolar) y Mi CESE COMO CONSEJERO ESCOLAR DEL COLEGIO SIGLO XXI
Artículos publicados en los
números 34 ( diciembre 2012) y 36 (junio 2013)
Como parte de mi despedida del cole estoy recuperando los artículos escritos en la revista 21 Siglos, en este caso viaje de una ida y una (rapidísima) vuelta, que diría el tío Bilbo Bolsón , y muy frustrante. Llevó en este cole dos dimisiones como Consejero y después como Interventor. Y es que uno no mide su entusiasmo o se desinfla cuando hay problemas. Tengo que recordar no tomar decisiones en caliente. Estoico cúrate a ti mismo. En fin esto también es este colegio.
Estimados Padres-Madres:
No sé cómo empezar estas líneas, no quiero que sea este el típico discurso post-electoral ni una frikada más de este candidato, complementaria al insólito hecho de haber hecho campaña. No quiero caer en el tópico ese de “gobernaré para todos los que me han votado y los que no me han votado”. Simplemente quería, con estas líneas, ponerme a vuestra disposición y poder transmitir vuestras inquietudes y propuestas al Consejo Escolar.
Para lo cual propongo que la representación que me habéis conferido sea activa y vinculante, es decir, que no acabe en el hecho aséptico de haberme votado, que sería lo tradicional (esa democracia que no nos representa), sino que ése sea el principio de una participación democrática plena donde yo sea el representante de vuestras propuestas y decisiones. Sólo de esta forma me sentiré legitimado a cumplir con el mandato que me han otorgado las urnas.
Para este proceso os habilito unos mecanismos de comunicación: email narbona__-_@gmail.com, dos teléfonos 6_ ________ y 917______, mi disponibilidad de padre de pasillo por las tardes (3 años B (Mario) y 5 años B (Rodro)) y unos mecanismos de participación: un grupo o foro en internet a la usanza de la democracia asamblearia o directa http://www.facebook.com/groups/104870299680026/ (para buscarlo en facebook escribid Asamblea Colegio Siglo XXI) y una convocatoria previa a cada Consejo Escolar, al más puro estilo Siglo XXI, es decir, lo que decíamos cuando yo era alumno de este colegio, cuando había un problema o había que tomar una decisión, eso de “lo voy a plantear en la asamblea”.
Gracias por Vuestra Atención Patrick Narbona
(padre de Infantil)
Unas breves palabras para anunciaros mi renuncia al cargo de consejero representante de Padres-Madres en el Consejo Escolar Las razones son sobre todo tiempo para compatibilizar esta digna tarea con la familia, el trabajo, la formación, el descanso y el tiempo libre. En su día, erróneamente, pensé que la carga del Consejo Escolar sería menor, pero me he dado cuenta de que no es así. Ya que no sólo se trata de las reuniones quincenales, sino de preparar los documentos, hacer propuestas que mejoren el cole, enterarse de lo que se cuece, de los problemas, conflictos, reunirse con los padres, sin contar con las comisiones a las que estoy adscrito y para las que afortunadamente no llegué a ser convocado... todo lo cual lleva un tiempo que no puedo asumir sin quitárselo a otras aspectos de mi vida. Todavía hoy, casi dos meses después de la renuncia, muchos Papás me conocen como Patri, el del Consejo Escolar. No obstante, estoy a disposición del colegio y de todos vosotros para trabajar en lo que se necesite.
Patrick Narbona, padre de infantil p_______@yahoo.es
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| Con una foto parecida pero con dos pinchos a esta me presente al Consejo Escolar, cartel que colgué de la puerta principal, ¿premonición del consejero de paja que fui? |

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