jueves, 7 de mayo de 2026

Michael (2026): luces, sombras y silencios en un biopic que no se atreve del todo

 Tras quince años desde su desaparición, por fin tenemos aquí el biopic de una de las estrellas pop más grandes de todos los tiempos. Acudí a la película un poco obligado por la escasa cartelera que ofrecían los Cinesa aquel último puente de mayo, especialmente teniendo en cuenta que contábamos con una tarjeta regalo.

Hablé con Maca y le di a elegir entre dos opciones aparentemente  seductoras: Incontrolable (I Swear) de Jon S. Baird que había triunfado en festivales abordando el síndrome de Tourette, y Los justos (2026), una película de manufactura nacional dirigida por Jorge A. Lara y Fer Pérez que giraba en torno al soborno a un jurado español en un caso de corrupción. Apetecibles, ambas.

Yo, desde luego, ni contemplaba la idea de ver Michael. Tengo que decir que  Jackson no es un personaje que me despierte simpatía, así que traté de esquivarla. De hecho, la mera idea de salir al cine a mitad de puente casi nos abocó a suspender el plan… hasta que encontramos un mensaje en el WhatsApp de Mario agradeciéndonos el esfuerzo de salir de casa y dejarle el hogar libre para invitar a sus amigos en aquella tarde-noche lluviosa que se avecinaba.

Cuando tratamos de cuadrar horarios cometí el error definitivo: decirle a Maca “ponen la de Michael Jackson”. Ella respondió algo así como “pues esa”, argumentando que le encantan los biopics, aunque estoy seguro de que nunca pronunció esa palabra.

Llegados a este punto de la crítica me pregunto por qué doy tantos detalles sobre cómo llegamos a la elección de la película. Solo puedo pensar que es una reacción casi consciente contra la crítica aséptica que podría generar una IA —y que ya hice recientemente sobre Sirat—: la existencia, en sí misma, importa.



El caso es que elegimos Michael a las 22:00 en el cine de Las Rosas, en pantalla gigante y con algo más de la mitad de la sala llena.

Dirigida por Antoine Fuqua, un cineasta al que siempre he admirado por su pulso narrativo en el cine de acción y el thriller policial —Los amos de Brooklyn, la magnífica Training Day, la magistral Asesinos de reemplazo y, muy especialmente, las tres entregas de The Equalizer—, la película sorprende precisamente por lo contenida que resulta. Lejos de ser una epopeya dramática sobre la construcción de un mito —a lo que nos tiene acostumbrados la industria americana en títulos como Elvis o Bohemian Rhapsody—, se acerca más a un retrato biográfico del nacimiento, la expansión, los últimos coletazos y la ruptura tanto de los Jackson Five como de la figura opresiva y maltratadora del padre. interpretado con enorme solidez por Colman Domingo que encarna el gran antagonista emocional del relato, aunque el guion no termine de explotar del todo las posibilidades dramáticas del personaje.



Hay alusiones veladas, y diría que poco profundas, a otros traumas infantiles: no poder jugar nunca con niños de su edad, el desarrollo posterior de esa carencia afectiva a través de la adopción compulsiva de juguetes y mascotas, Neverland como parque emocional, las referencias constantes al universo de Peter Pan, las visitas recurrentes a niños enfermos en hospitales… Todo ello, junto con la presencia dominadora, impositiva y casi esclavizante del padre, y la importancia incuestionable de la familia, conforman el caldo de cultivo del drama.

Sin embargo, la película apenas va más allá de esas pinceladas. Dramáticamente toca techo muy pronto. Y resulta frustrante que no se explique cómo se monta realmente la leyenda musical de Michael Jackson. Da rabia no tener claro de dónde nacen esos talentos, esas ideas musicales, esos pasos de baile, esos gritos, esas formas de cantar y de estar en escena que lo convirtieron en el fenómeno global que fue y que explican el furor que sigue despertando aún hoy.

Los grandes triunfos llegan primero con Off the Wall y después con Thriller, y entre medias aparecen un chimpancé y una jirafa sin demasiada explicación. Tampoco se profundiza en cuestiones clave como el blanqueamiento de la piel, el infantilismo emocional, las visitas a niños, las operaciones de nariz o la incapacidad para afrontar de verdad el conflicto con su padre.

La película se queda corta no solo en los temas que sí se atreve a tocar, sino sobre todo en la construcción del genio musical. Sí acepta, de manera bastante solvente, su trayectoria con los Jackson Five y con los Jackson en general, aunque llama la atención la ausencia  de algunos hermanos —como Janet — y otros 2 que no quisieron salir, incluso aumentando la edad del penúltimo para acentuar la vida de niño prodigio del pequeño Michael.

La madre aparece como una figura secundaria, definida casi exclusivamente por una leve cojera, temerosa también del padre y poco dada a intervenir en los conflictos familiares.

La narración termina realmente en 1984, con la disolución de los Jackson en el sentido más amplio del término y la ruptura simbólica de Michael con su padre desde el escenario, evitando enfrentarse una vez más cara a cara. Aunque la película se cierre cronológicamente con un concierto en Londres en 1988 interpretando Bad, todo suena más a prólogo de una segunda parte que a un cierre definitivo.

Una segunda parte que no sabemos si llegará, dependiendo de los millones que recaude esta primera entrega, y que todos esperamos que aborde el verdadero declive: los supuestos abusos, la vida sentimental, sus dos esposas, el nacimiento de su hijs y su oscura muerte.

Mientras tanto, queda el buen sabor de boca que dejan las interpretaciones del joven Michael —interpretado por un sobrino carnal— a finales de los sesenta, principios de los setenta y comienzos de los ochenta, junto a la vistosa y poderosa riqueza musical de este black power que, a mi modo de ver, es lo mejor que nos deja la película. Brilla especialmente tanto en las actuaciones en solitario —Billie Jean, Thriller, Don,t Stop, Beat It— como, y sobre todo, en la energía desbordante de las actuaciones grupales de los Jackson Five, llenas de colorido, ritmo y un contagioso buen rollo que explica mejor que ningún diálogo el impacto musical del grupo.

Y ahí es donde la película deja poso… pero también deja una ausencia incómoda. Porque junto al indudable placer estético (propio de las peliculas de Fuqua) y musical , permanece la sensación persistente de que Michael ha optado por contar solo una mitad de la historia, la más luminosa y celebratoria, esquivando con elegancia —y quizá con demasiada prudencia— los territorios verdaderamente oscuros del mito. El resultado es un biopic eficaz, vistoso y emocionalmente agradecido, pero también incompleto: un retrato que deslumbra cuando canta y baila, y que baja el volumen justo cuando debería atreverse a incomodar. Y tal vez sea ahí, en ese silencio cuidadosamente coreografiado sobre el genio de piel clara, donde la película se delata más que en todo lo que muestra.

martes, 10 de marzo de 2026

SIRAT, la luz que no da respuestas

 (GENERADA  POR I.A.  A RAIZ DE MIS IDEAS... CON ALGUNAS CORRECCIONES, OS LAS HE PUESTO ESTAN AL FINAL)

Confieso que me resistía a verla. Me daba pereza enfrentarme a una película cuyo trailer e idea no me seducían particularmente, como no lo hace Maspalomas, otra que visto el premio al mejor actor protagonista habrá que ver. Pero los recientes goyas me empujaron finalmente a colarme en un Renoir que aún la mantenía en cartel. 

No me arrepiento: Sirat es, sencillamente, una experiencia. La película sigue a un grupo de personajes atrapados en una situación límite en plena inmensidad desértica. No importa tanto la trama —que avanza como una línea mínima, casi ascética— como el momento, el estado emocional, la vivencia sensorial. Laxe propone una película que se contempla más que se cuenta; que se siente más que se interpreta.



Muchos comentarios coinciden en que “no la han entendido” o “no tiene sentido”, pero tal vez esa sea precisamente su propuesta. En Sirat, el guion es apenas una excusa, una línea de puntos que conduce al verdadero objetivo: sumergirnos en un instante suspendido, en un desierto donde la narración tradicional se evapora como el agua. Ese aparente “no sentido” no es un error, sino un idioma diferente.

Los personajes hablan, discuten, avanzan o retroceden, pero quien manda es el paisaje. El desierto engulle, condiciona y decide. Laxe filma la arena como si fuera un organismo vivo: respira, juzga, oprime, abraza. Su presencia es más elocuente que cualquier diálogo.

La emoción dominante es el agobio. Mientras otros filmes buscan esperanza, consuelo o plenitud, esta película persigue despertar sequedad, desorientación, la sensación de estar atrapado en un lugar donde el calor pesa más que las palabras. El espectador sale exhausto, como si hubiese caminado realmente sobre la arena.

Se habla de que Sirat tuvo un “triunfo parcial” en los Goya, pero si se le da la vuelta —como la película hace con todo—, la lectura es diferente: ha tenido más premios que Los domingos y ha estado nominada en todas las categorías excepto interpretación hasta conseguir un total de 11 nominaciones de las que se ha llevado 6, aunque estaba preseleccionada en 17 de las 21 a las que podría optar.  Por tanto para mi Los domingos quedó segunda, siendo una película buena es mucho mas pobre y menos innovadora. La paradoja es deliciosa y muy coherente con el espíritu de Sirat: donde unos ven carencias, otros ven consonancia.

Sirat solo puede verse en cine. No admite distracciones ni interrupciones domésticas: el móvil, la nevera, una puerta que se abre. Es una obra que exige sala oscura, ritual, recogimiento. Verla en casa no es una opción estética: es una pérdida de experiencia.

Los valores técnicos son abrumadores: una fotografía casi hipnótica; un sonido y una música que sostienen todo el clima emocional; un montaje riguroso, seco, lleno de silencios que cortan; y un casting milagroso. Los siete protagonistas, incluidos los cinco “raveners”, aportan una autenticidad áspera, festivalera, como si hubieran sido arrancados directamente de una fiesta en mitad del desierto. Se echa de menos la nominación de Sergi López, y alguno de los “ravens” habría encajado perfectamente en mejor actor secundario. La escena inicial de bailes es una de las mejores aperturas filmadas en años: vital, incómoda, magnética.

Sirat es una película que divide porque no busca gustar, sino sacudir. Su “falta de sentido” es su mensaje; su verdadero protagonista es el desierto; su emoción central, el agobio. Técnicamente deslumbrante, solo cobra su forma completa en una sala de cine. No todos aceptarán su juego, pero quienes lo hagan descubrirán una obra que —como la arena bajo el sol— brilla, cicatriza y descoloca a la vez.

 Yo, que fui al Renoir casi por inercia, salí sintiendo que había visto algo que no se explica: se siente, se atraviesa...



IDEAS PARA QUE COPILOT ME MONTARA LA CRITICA:

TENGO QUE ESCRIBIR UNA CRITICA RESEÑA DE LA PELICULA SIRAT DE ALEX LAXE INTRODUCE CON UN RESUMEN SINTENTICO SIN EXPOILER Y AÑADE LAS SIGUIENTES IDEAS: 1. EL SENTIDO DE LA PELICULA ES QUE NO TIENE SENTIDO (LA GENTE CON LA QUE HE HABLADO DICE QUE LA PELICULA NO LES GUSTO, QUE NO TIENE SENTIDO) EL GUION EN REALIDAD ES LO DE MENOS, SE TRATA DE JUGAR CON UN MOMENTO EN UNA SITUACION EN EL DESIERTO 2. EL PROTAGONITA ES EL DESIERTO 3. UNA EMOCION QUE DESTACA LOS QUE LA HAN VISTO ES EL AGOBIO, OTRAS PELICULAS TRASMITEN ESPERANZA, AMOR, FELICIDAD LA MISION DE ESTA ES TRANSMITIR OTRAS SENSACIONES LO CONSIGUE. 4. IGUAL QUE NOS DA LA VUELTA CON LO QUE TRANSMITE DEMOS LA VUELTA AL TRIUNFO PARCIAL EN LOS GOYAS, TIENE MAS GOYAS QUE LOS DOMINGOS Y HA ESTADO NOMINADA EN TODAS LAS CATEGORIAS EXCEPTO LA ACTUACION QUE LOS DOMINGOS, POR QUE HA QUEDADO SEGUNDA, DEMOS LA VUELTA A ESO. 5 ESTA PELICULA SOLO SE PUEDE VER EN CINE, SALA APAGADA, MOVILES APAGADOS Y CENTRADOS, EXPERIENCIA QUE NO PERMITE EL SALON DE CASA, A NO SER QUE NOS PRIVEMOS DE LEVANTARNOS, ABRIR LA NEVERA, VER EL MOVIL, ABRIR LA PUERTA, VERLA CON LA LUZ ENCENIDA… 6. VALORES CLAROS DE LA FOTOGRAFIA E IMBATIBLES SON FOTOGRAFIA, SONIDO, MUSICA, MONTAJE Y LA ACTUACION DE LOS 7 PROTAGONISTAS, SE ECHA DE MENOS LA NOMINACION DE SERGI LOPEZ Y POR QUE UNO DE LOS 3 RAVENS EN LA CATEGORIA DE SECUNDARIOS (COMO CURIOSIDAD DECIR QUE LOS 5 RAVENEROS TIENEN SUS NOMBRES REALES POR LOS QUE ENTIENDO QUE ESTAN SACADOS DE ESOS FESTIVALES FIESTA EN MEDIO DEL DESIERTO) EL CASTING ME PARECE MARAVILLOSO Y LA ESCENA INICIAL DE BAILES UNA MARAVILLA FILMICA PONER EN LA CONCLUSION ALGO QUE REUNA LAS IDEAS QUE TE PAREZCAN MAS BRILLANTES. AL INCIO: PONER QUE YO ME RESISTIA A VERLA, YA QUE ME DABA PEREZON, PERO LOS RECIENTES PREMIOS ME LANZARON A UN CINE RENOIR QUE AUN LA MANTENIA EN CARTELERA Y NO ME ARREPIENTA

SUGIEREME UN TITULO
Copilot said:
Copilot

Aquí tienes títulos sugeridos, todos en un registro emocional, poético y sugerente, para que elijas el que más encaje con tu reseña:

Propuestas más poéticas

  • “Donde el desierto respira”
  • “La luz que no da respuestas”
  • “Agobio y arena: un viaje interior”
  • “El silencio como protagonista”
  • “La belleza que desorienta”

Propuestas con fuerza emocional

  • “La película que me venció la pereza”
  • “Entré sin ganas; salí transformado”
  • “Lo que el desierto me hizo sentir”
  • “Cuando el cine te deja sed”
  • “Un desierto que continúa dentro”

Propuestas más cinematográficas

  • “Sirat: la experiencia que solo existe en la oscuridad”
  • “Una película que se atraviesa, no se explica”
  • “El sentido de perder el sentido”
  • “Cine para ser respirado”




jueves, 5 de marzo de 2026

Historia de un corbata familiar

Está corbata lleva en la familia Narbona 65 años. Posiblemente fue corbata de pubertad de Papa a principios de los años 60, vi sus primeros guateques a mediados de década y el amor para toda la vida  al final de esta. 

Ocasionalmente se utilizo para trabajar en la oficina en la fábrica de Barreiro automoción que luego fue Cristler y terminó siendo Peugeot - Citroën... Paso ocasionalmente por el Ayuntamiento de Alcobendas y luego en herencia a mi armario. 
Rescatada para los jueves subrealistas  en la Universidad con mi querido amigo Andrés (DEP), algún evento elegante en mi vida y últimamente para los jueves de corbata como el de esta fotoel de hoy en el 49 cumpleaños de mi hermano Nando. Ahora la comparto con Rodro (Graduación, fiestas elegantes y alguna confirmacion)
Está es su historia. 

Su modelo es Cadete de Christian Dior.

con los compis del SCE de la AN en otro jueves de corbata