lunes, 17 de septiembre de 2012

Bueno, bonito y barato 200 recetas tan ricas como económicas

Quiero dedicar esta entrada a mis queridos ron-miel,
con los que ceno con la asiduidad que me permite
 la plena crianza de  los hijos y el ajetreo de la vida diaria

Una de mis más queridas aficiones  y, por otra parte, casi la única que mantengo viva en plena  crianza de los hijos y el ajetreo de la vida diaria, consiste en invitar a cenar  a los amigos a casa. Normalmente cocino yo el entrante y el principal, aportando los invitados bebidas, aperitivos y postre.
Para mí estas reuniones son muy especiales, es una forma de reunir a los amigos y es una forma de cocinar (me encanta cocinar para otros).

El otro día cocinaron todos los comensales.  Les convoque, vía email, bajo el lema HOY COCINAS TÚ, fue una buena excusa para regalarles un libro que me tiene encantado, prácticamente el motivo de esta entrada: “Bueno, Bonito y Barato, 200 recetas tan ricas como económicas”. La verdad es que la cena fue un éxito y, aunque algunos comensales estuvieron apurados con la preparación de recetas (hoy en día no tenemos tiempo para nada), al final compusimos un menú que fue la delicia de todos.
Para ello les regale el libro y se lo entregue con semana y media de antelación, eligieron personalmente la receta, la compartieron y compusimos  este delicioso menú:
  • ENTRANTES:
    1.  HUMMOS Y ZAALOUK con zanahoria y pan árabe : ÁLVARO
    2. QUICHE  de queso y beicon; JAVI Y CRIS
  • PRINCIPAL:
    1. ENSALADA DE QUESO DE CABRA CALIENTE; NINES
    2. BROCHETAS POLLO SATAY: ADELA
  • POSTRE:
    1. FLAN DE QUESO: PATRI Y MACA

En fin…. Como diría el gran Umbral (aprovecho que lo nombro para recomendar vivamente leer “Memoria de un niño de derechas”), yo he venido aquí para hablar de mi libro… Bueno yo he venido para hablar del libro de Elena Figueres Albi. Los que me conocéis sabéis que a mí me hubiera encantado escribir un libro con ese título, es más, en su día mis amigos me propusieron que escribiera “Madrid por 1 €uro” cuando estaba en la movida, si es que alguna vez estuve, pero mi obsesión por utilizar promociones y buscar ofertas me valió el titulo de “PATRIOFERTAS”. Quizás fuera así como el verano de 2011, buscando un manual de cocina que me inspirara ideas para las comidas de la casa de Asturias, llegue a este pequeño pero imprescindible libro azul.
Al hilo de la crisis (no todo lo que trae esta maldita invitada es malo) se escribió este libro en 2009. Hoy, tres años después, tiene plena vigencia pero, en mi opinión, es un libro que trasciende ese puntual hecho para configurarse como un gran manual de cocina en el que se va de recetas básicas y sencillas a otras mas complejas y suculentas, con inclusión de las principales recetas que la cocina internacional ha introducido en España y que son ya el plato nuestro de cada  día que comemos en restaurante (Pizza, sopa Misho, Boloñesa, Cheesburguer, rollitos de primavera, Moussaka...

Si destripamos el libro (hoy gracias a dios y a la industria alimentaria ya no desvisceramos) encontraremos un libro dividido en grupos de alimentos (con una interesante y pequeña introducción de cada uno de ellos) y estos a

su vez divididos en 4 o 5 recetas básicas junto a 8-10 recetas mas elaboradas.
Cada receta ocupa al menos una página, junto al titulo un indicativo simbólico del precio, un recuadro inicial nos orienta sobre curiosidades del plato como compra de ingredientes, alternativas, sabor, colocación en la mesa, nivel de dificultad… Acto seguido los ingredientes en otro recuadro y, seguidamente y colocado en guiones, los pasos para lograr un suculento plato de una forma clara, práctica y sencilla, que no requiere de imagen o fotografía alguna. 


La mencionada división por tipo de plato o grupos de alimentos, no se muy bien como llamarlo,  facilita enormemente la búsqueda. Así por ejemplo, dentro de las recuperables y tan denostadas legumbres, sanas, baratas y sabrosas, encontramos platos básicos y tradicionales como la Fabada, el Cocido, Caldo Gallego… junto algunos más atrevidos como los Frijoles con arroz,  Potaje de cuaresma, Fabes con almejas… incluyendo algunos más modernos y experimentales como Lentejas con codorniz en ensalada o Estofado de soja y tofu. Cuando uno concluye alguna de estas recetas tiene una única sensación: cómo resultó tan fácil hacer algo tan bueno y tan barato (añadámosle bonito).

Así, las legumbres se unen a los siguientes grupos de alimentos que conforman nuestra forma de comer:
SALSAS: como siempre desde las más sencillas: Bechamel, Tomate, Rosa, Mayonesa, a otras que pueden ser la base imprescindible de un plato con fundamento como la de Tinta de calamar o el Pesto. 
APERITIVOS: nunca un apartado contuvo tantos platos guays, imprescindibles en cualquier cena con amigos: desde el ya clásico Guacamole, pasando por el alternativo Humus, sin denostar unas sencillas y deliciosas Croquetas de huevo duro.
SOPAS, CREMAS Y PURES: de Cebolla, de Ajo para los que le gusta que le huela el aliento, para los que le mola la cocina étnica, Harira, Minestrone, Misho y para los clásicos hay de Pollo con fideos y el Gazpacho
ENSALADAS: que destierra el concepto aburrido que las dietas han otorgado a este grupo: Campera, Cesar, de Pasta… aunque para mi gusto un poco flojillo
LEGUMBRES que ya he mencionado
VERDURAS Y HORTALIZAS desde unas sencillas Verduras rehogadas a una Mousakka, pasando por una Tempura o un Chop suey sin olvidarnos de un tradicional Pisto. Añade un prologo de recetas de PATATAS BÁSICAS: asadas, hervidas, en puré, fritas, panaderas…
ARROCES, PASTAS Y CUSCUS: para mi gusto pone mucho acento en los arroces, descuidando las pastas, pero nos otorga una sencilla y deliciosa recetas de CUSCUS.
HUEVOS: yo sinceramente todavía no me atreví con la tortilla española y aquí parece tan sencilla. Prólogo de huevos básicos: fritos, plancha, cocidos, escalfados…
MASAS (PIZZAS, EMPANADAS Y TARTAS SALADAS): no basta con añadir ingredientes sino que nos enseña a preparar de una forma sencilla las masas donde está, sin duda, el secreto de estos platos.
AVES: Y es que no solo de pollo vive una familia de ingresos modestos, también hay pato y codornices. Los deliciosos filetes de pollo empanados que nunca nos atrevemos a hacer aquí los tenéis cocinados de una forma muy fácil.
PESCADOS Y MARISCOS: la gente en general cree que unos calamares en su tinta o se los hace su madre o su abuela o necesariamente tiene que comerlos en lata, pero nada mas fácil y sabroso siguiendo las sencilla receta de este libro. También Marmitako de atún, Almejas a la marinera, Pescado a la sal, junto a recetas más elaboradas.
CARNES: con una gran explicación de partes y ganados así como su calidad y precio con recetas como las Albóndigas, Steak Tartare,  Ragú, Solomillo de cerdo a la crema de leche, Callos a la madrileña y como no, Cordero asado.
POSTRES Y DULCES: con diferencia la parte más pobre del libro, aunque nos da la base para crear merengue, crema pastelera y de chocolate.

Además de estos apartados temáticos, el libro contiene una generosa introducción tanto personal como práctica e instructiva donde nos alienta a hacer nuestra propia comida: nos explica brevemente como

comprar en el mercado, con la explicación del titulo nos sitúa en el contexto económico, finalizando con una despensa mínima tan imprescindible en toda cosa como inexistente, así mismo como en “Cocina para hijos emancipados” añade utensilios imprescindibles.

Desgraciadamente es de aplicación el dicho popular de “muerto el perro se acabo la rabia”, es decir, cuando acabe esta interminable crisis se esfumará entre el millón de libros sobre recetas económicas. Antes que este cataclismo suceda me he propuesto que alguien de esta galaxia compre y adquiera una de las copias de este increíble libro, imprescindible para cualquier cocina que tenga un treintañero mileurista como propietario, pero que es igualmente valido para todo el que quiera comer bien (diría que de restaurante) con la compra y transformación de alimentos básicos y económicos. Es más, en mi librería tiene un sitio entre el ya clásico “1080 recetas” y el también indispensable “Cocina para hijos emancipados”.

Por eso el acopio de ejemplares que he hecho y su otorgamiento como regalo, bien de Navidad, bien de cumpleaños, bien de excusa para cocinar en una cena… Por tanto si te encuentras entre mis apreciados amigos y mis queridos familiares es mas que probable que este libro acabe en tu biblioteca y si no, creo que te he dado sobradas razones para comprarlo.

¡Buen provecho!

P.D: Unos dias despues de editar esta recensión crítica, he leido con gran tristeza, que su autora fallecio en Enero de este año. Adjunto en comentario una pequeña necrologica y adjunto aqui una página con todos sus ultimos trabajos.

http://www.nuevatelevision.es/index.php/cocinaparatorpes/79626-cocina-para-torpes-elena-figueras-albi



Links:
SOBRE EL LIBRO
books.google.es (en esta dirección tenéis hojas del libro para que veáis de que os hablo)


COCINA PARA HIJOS EMANCIPADOS:

Cocina para hijos emancipados de Carmeta Moran

todas las imagenes estan sacadas de la pagina google books 

martes, 26 de junio de 2012

LA MUJER QUE TENÍA... por Juan Manuel de Cárdenas Gallego

Mi suegro, que es historiador aficionado, coleccionista de palabras y también  al parecer, y para  sorpresa mía, constructor del relatos cortos, ha escrito este pieza como recreo a los lectores que siguen  unos  articulitos históricos con el que nos obsequia cada semana y  que llama HISTORIA PARA AMIGUETES. 
En una ocasión en el cementerio de Ginebra visitamos la tumba de Borges porque Maca me dijo que a su padre  le encantaba Borges. Leyendo su relato no puedo negar esa realidad. Aquí os lo dejo para que lo disfrutéis tanto como  lo he hecho yo.



El día en que tuve la oportunidad de realizar la autopsia de Angeline (pronúnciese Anshelene, porque era francesa; si hubiese sido británica, que no es el caso, se hubiese pronunciado Anyelain) Descartes fue, junto con aquel en que el Binéfar C.F. ascendió a 2ª B, el más feliz de mi vida.

He de decir, empero, que sacar adelante aquello no fue fácil, pues Angeline, desde un primer momento, se mostró renuente a colaborar presentando mil efugios a cual más débil; que quién iba a pagar mi intervención, que si no se había lavado los pies esa semana, que si no estaba muerta  del todo... en fin, excusas de mal pagador que ella exhibía más con ánimo de quitarse de en medio que de demostrar su  auténtico convencimiento de la inutilidad de la necropsia que le proponía.
Pero yo le hablé quedo en la orejita haciéndole ver las ventajas de tener ya la autopsia hecha; que si eso que llevaba ganado para el día del deceso; que si todo lo pagaba el Igualatorio Sanitas y, en fin esas cosas que se dicen en estos casos. Además, en las pausas de mi susurrante parlamento, tiernamente le mordisqueaba su dulce lóbulo auricular de manera que poco a poco la fui convenciendo.Así que la pobre, cuando se quiso dar cuenta, estaba totalmente corita y decúbito supino sobre la mesa de la cocina, a la que mis ayudantes habían ido ya quitando las migas de pan que ensuciaban su superficie así como restos de la zanahoria que momentos antes partía nuestra hembra para preparar un suculento ragoût de choto.
Con profesional mirada eché un rápido vistazo hacia el magnífico cuerpo de Angeline sin que, a primera vista, pudiese apreciar nada. Pero justo cuando mis ayudantes iban a dar la vuelta a aquel corpore insepulto para verificar su envés, me di cuenta de que la tía tenía clavado un azadón en el 5º espacio intercostal del hemitórax derecho.
Me acerqué a la prácticamente difunta y le musité al oído.
-¿Y eso?
-¿Eso? ¡Ah sí! Es un azadón marca La Bellota.
-¿Y duele?
-No mucho. Sólo al ponerme la faja.
Ordené a mis ayudantes que se lo extrajeran con cuidado y lo conservasen en el congelador pues, empezaba yo a deducir, podría ser futura prueba de un envenenamiento de la señorita que estaba tumbada allí, sobre la mesa de la cocina.
Dieron al fin mis ayudantes la vuelta al cuerpo de Angeline y, ya decúbito prono la pobre, la examiné con atención observando unos extraños corpúsculos ubicados en cada una de sus corvas.
-¡Cachis la mar! -blasfemé sin poder contener el exabrupto.
-¡Ah bueno! -aclaro la mujer- Es que se me había olvidado decirle que yo soy... que yo soy...  ¡Que yo soy la mujer que tenía rayos X en las corvas!
-¿En las corvas?
-Como lo oye, en las mismísimas corvas.
-Pues no me diga más. Eso va a ser.
Entonces me vi obligado a darle un disgusto importante, porque yo podría haberle extirpado tan incómodos adminículos en un pispás con una llave Allen y un cortafríos, pero lamentablemente, tal tratamiento no lo pagaba Sanitas y, si Angeline quería que yo extrajese los aparatos de rayos X, podía hacerlo, sí, pero corriendo ella con los gastos.
-¿Y a cuánto me saldría?
-A unos 300 euros.
-¿Cada corva?
- Cada corva. Pero si quiere usted que le opere las dos le hago un 10 % de descuento en ambas y si quiere usted que le opere 3 le hago un 15 % en todas ellas.
-Ya, pero yo es que no tengo más que dos corvas.
-Eso es cosa suya: yo le digo lo que hay.
O sea, que tras mucho regatear acordamos que le quitaría sólo uno de los aparatos de rayos X (el de la corva izquierda) y luego, más adelante, para la próxima autopsia, si se terciaba y ella había quedado satisfecha, pues haríamos el resto.
Fue terrible. En mis 12 años como podólogo nunca había tenido que realizar una extracción de rayos X en las corvas tan cruenta como esta. Angeline se quejaba dulcemente:
-¡Hijoputa!
Pero yo sabía que la procesión iba por dentro y que sufría como una bestia infrahumana (que, por lo demás, es lo que era). La efusión de sangre era atroz; la fiebre altísima; la tensión disparada; el azúcar, como la prima de riesgo, por las nubes y la conga, de Jalisco. En aquellas circunstancias yo rezaba para que el Señor se la llevase a su Paternal Seno, pero nada; el Señor ni caso. Solamente tuvo un momento de felicidad cuando le enseñé la violácea pierna que le acababa de amputar; entonces vi asomar a sus labios un rictus de alegría y a sus ojos unas lagrimillas como de emoción (o acaso de risa).
Vino el arcipreste de la cercana parroquia y, allí mismo, ofició las exequias por la difunta pierna pues, he de reconocerlo, al amputarla estuve poco hábil y se me murió, yo creo que de una tosferina. Angeline estuvo muy serena durante toda la ceremonia y sólo rompió a llorar cuando el presbítero alcanzó los 39 minutos de inane homilía.
Bueno, pues creían ustedes que todo esto es muy bonito y que todo salió bien y esas cosas ¿No? Pues no señor. La tragedia vino cuando, estando ya casi en la puerta despidiéndome de aquella mujer a quien acababa de dejar coja con tanta profesionalidad, le pido los 300 machacantes y me espeta con una cara de desafío impropia de su sexo y condición que, simplemente, carece de semejante cantidad. No sólo eso, sino que cuando le demando alternativamente la tarjeta de Sanitas. me salta con que la tenía caducada.
Así que, ante trato tan inicuo y al que no creía haberme hecho acreedor, pedí a mis ayudantes que prendiesen de nuevo el azadón en el hemitórax derecho de Angeline, pero ahora no en el 5º espacio intercostal, sino en el 4º. ¡Ea!
¡Ah! Y además me quedé con el aparato de Rayos X que le había extraído de su corva izquierda.
No se pueden ni imaginar ustedes lo terrible que es ser podólogo de guardia. La próxima autopsia a Angeline se la va a hacer su padre.

Canel.

miércoles, 8 de febrero de 2012

LA DEMOCRACIA Y YO ( Expulsión del Colegio los Sauces, Admisión en el Colegio Siglo XXI y fundación Asociación de Estudiantes Universitarios "La Pepa")

PUBLICADO REVISTA 21 SIGLOS Nº32 ABRIL DE 2012 

Como parte de mi despedida del colegio que llega ya este año (2025-2026) público en mi blog, artículos que he ido publicando en la revista del colegio. Me consta que este artículo lo han leído algunas personas que acabaron escolarizando a sus hijos en nuestro colegio, aunque también decepcionados por la secundaria poco diferenciada a la del instituto de la esquina, terminaron sacándolos. Yo que a pesar de mis críticas soy un profundo defensor del colegio, creo que en secundaria naufraga y aun asi creo que merece la pena, porque el trato humano y sentimental en nuestro centro es muy superior a los de alrededor. No es lo que yo viví, pero tampoco es la misma época. 




NOTA  PUBLICACION EN 2012
 Este artículo se publicará en la Revista 
del Colegio Siglo XXI 
(el mio y el de mis hijos) 
en el número de Marzo
que trata sobre La Constitución de 1812.
NOTA APRETANDO EL ENLACE SE ACCEDE
AL GRUPO DE FACEBOOK DE LA AE LA PEPA


Aunque fue poco el tiempo que cursé estudios en el colegio siglo XXI, su espíritu democrático y asociativo me ha acompañado a lo largo de mi vida.

El colegio entró en mi vida de forma algo traumática aunque muy liberadora, como veréis. Tocaba a su fin el año 1985, yo estaba escolarizado en el colegio Los Sauces, un centro de corte tradicional y privado. Mis padres que querían lo mejor para nosotros escogieron un colegio que devoraba el sueldo entero de mi madre. El  exclusivo colegio, recientemente trasladado de un chalet del Viso a  la lujosa urbanización La Moraleja,  estaba a medio hacer (incluso recuerdo un año que estuvimos en un barracón). El caso es que por una caricatura que hicimos a un profesor  al que teníamos mucha manía por que nos pegaba coscorrones y al que había que llamarle DON (Gregorio), fuimos castigados  a realizar una redacción sobre el respeto, escrito que aproveche para, además de denunciar los abusos del profesor y su exclusivo tratamiento, escribir una extensa critica sobre funcionamiento e instalaciones  del inacabado colegio. Acto que me valió una expulsión de 15 días a casa para reflexionar y venir desdicho y arrepentido de verdades que, leídas por mi padre ante el director de la escuela, no pudo negar. Así que aprovecharon la expulsión para presentar el caso ante el  director del Siglo que, incrédulo y sorprendido por la expulsión, no dudo un minuto en admitirme a mitad de séptimo (de EGB). Así, de la noche a la mañana, pase de formar en fila  militar a entrar  en clase a expresar mis opiniones libremente en asamblea.
Esa época fue traumática para mí, porque  todas las noches soñaba que asistía al colegio tradicional con su rígido sistema académico, sus montones de deberes y me levantaba agotado para acudir al colegio real donde alucinaba con cada actividad,  con que cambiáramos de aula para cada asignatura, con que no hubiera libros, con la radio, con el periódico, con las clases de pretecnología, con la inexistencia de la clase de religión,  con la música pop y sobre todo con la asamblea de los viernes, (la amenaza en el patio paso de ser: “se lo voy a decir a la seño” a  “lo voy a plantear en la asamblea”). Recuerdo vivamente un proyecto que hicimos sobre la intención de voto en Moratalaz en el referéndum de la OTAN,  que incluía encuestas, estudio sociológico, incluso en un debate a tres bandas. Precisamente fue en ese coloquio donde experimenté la riqueza del debate y el contraste de ideas, cuando un convencido alumno defendió el impopular  SI. Se trataba de Diego Fernández Alberdi,  y fue su defensa tan acalorada y erudita que gano mi adhesión a sus tesis y por ende mi amistad. Tengo muy buenos recuerdos y muy intensos de aquel año y pico que cambio para siempre mi modo de aprender (por la experiencia) me dotó de espíritu asambleario, de interés social, ciudadanía y capacidad de  trabajar en grupo.
Volví a coincidir con Diego en la universidad Autónoma y allí, junto a otro alumno de este colegio, Ioanes Iparraguirre, fundamos con otras personas de valores democráticos y acreditado gusto por el debate de ideas, una asociación interfacultativa de estudiantes que finalmente bautizamos con el nombre de “La Pepa”. Reunía  un grupo de estudiantes de tantas ideologías y creencias como personas éramos: había un  liberal muy republicano,  un socialista convencido, ateos comunistas, genios independientes, socialdemócratas cristianos, anarcosindicalistas,  filósofos conversos, vendedores de sueños, ilustrados historiadores, futuros doctores….incluso estuvimos a punto de adherir  a  un falangista  “primoriveriano” cuya asociación ARAMA compartía local con la nuestra. Aunque el nombre de “La Pepa” fue casual, terminamos por contagiarnos del espíritu constituyente de 1812 por ser de diferente cuna, ideología, creencia y concepción del mundo. Pero sobradamente capaces de sentarnos en una mesa y compartir respetuosamente cada uno  su visión del mundo como habíamos aprendido en el colegio Siglo XXI. La asociación duro poco más que nuestros estudios, pero en todo momento albergó un contraste de ideas y una capacidad ilimitada para absorber inquietudes que no querían asociaciarse a la polaridad de grupos que por entonces constituían el movimiento asociaciativo de nuestra universidad (o católicos o marxistas).
( de derecha a izquierda: fila de arriba: Michel Bagnat, Ionaes Iparraguirre, Marta Serrano, Beatriz Puga, Diego Fernández y Javier Hayllón. Fila de Abajo: Julia Sánchez -Cerezo, Patrick Narbona, Carlos Arteaga, Ana Belén ? y Paula Márquez) Fotógrafo: probablemente por el perfecto encuadre Fernando Díaz. Foto de junio de 1994. Fotografía original en  diapositiva pasada a papel y luego escaneada.

Este año rememoramos el bicentenario de la constitución de 1812, conocida como La Pepa. En esa época los españoles hicieron un esfuerzo de constituir un sistema democrático donde cupieran ideas y proyectos diferentes. Ese esfuerzo no murió con la restauración monárquica de Fernando VII es mas, se manifestó en numerosos momentos históricos, ese espíritu nos llevo a fundar la asociación de estudiantes La Pepa y es el que inunda  la clara vocación de este colegio.



miércoles, 30 de noviembre de 2011

DETRÁS DE LAS URNAS. Mi experiencia como apoderado.

Quizás todo ciudadano de este país debiese pasar al menos una jornada electoral tras las urnas. Desde luego, a mi me ha parecido una experiencia fascinante. Ha sido precisamente en estas elecciones del 20 N y lo he hecho como apoderado del partido Unión, Progreso y Democracia. La palabra apoderado nos llena de importancia, pero el apoderado no es más que un representante del partido (no tiene ni siquiera que ser afiliado ni simpatizante). Como si se tratara de un observador internacional, supervisa la neutralidad y el buen hacer de interventores, vocales y presidente.

Intentaré no aburriros aunque creo que el tema es lo suficientemente interesante como para hacer un esfuerzo y llegar al final.


Con el permiso de mi Santa, su santa paciencia y un trancazo de mil demonios me levante la mañana pluviosa del 20 N entre inquieto y febril, afeitado, ducha, vestimenta de profesor: chinos de pinza, camisa a cuadros y chaleco de lana, café americano de un trago y dos croissants plastificados al bolsillo del abrigo. Reviso mi bolso: credenciales si, identificación si, manual del curso de apoderado si, modelos de recursos si, móvil si, cuaderno si, bolígrafos si…
Me encamino al  colegio electoral que me ha tocado, es el Menéndez Pidal, donde nosotros votamos. En la puerta veo a un vecino del parque de enfrente de casa,  fuma aliviado en la puerta del local: ¿suplente descartado?, seguro que ni se le pasa por la cabeza que yo este allí por  propia voluntad.

Lo primero, según el manual de formación de apoderados de UPyD, es acreditarse-presentarse como apoderado del partido. Sin embargo allí nadie pidió mi acreditación ni me pregunto nada, simplemente adorné mi cuello con la cartulina magenta con las siglas del partido y la palabra APODERADO, lo cual me invistió automáticamente de una autoridad suprema como vereis más adelante. Dándoles  a las 9  mesas tiempo para constituirse,  me presente mesa a mesa, dando los buenos días, con nombre de pila y mi razón de apoderado. Me sorprendió que solo yo hiciera esa tarea y no vi en ninguno de los otros apoderados,  ese tipo de relaciones públicas. En general encontré en esos primeros instantes bastante desorientación respecto a procedimientos y normativa de las mesas, todos los componentes revisaban frenéticamente la documentación y el manual de funcionamiento.  Cuando me veían con la acreditación me preguntaban como si yo fuera el Dios que dicta la Ley Electoral, yo evidentemente les remitía al manual y a los representantes de la administración que tampoco parecían tener mucha idea. De hecho uno de los funcionarios me dijo que ellos estaban sobre todo para el envío de datos   y que no habían recibido formación  sobre el procedimiento electoral y las posibles incidencias.

 A las nueve se abrió el colegio y las votaciones.

Mi labor era sencilla, supervisar que todo fuera correcto, hacer presente nuestra candidatura en el colegio y, sobre todo, vigilar que no faltaran nuestras papeletas. Además respecto a estas  el manual hablaba de que todos los montones fueran iguales y estuvieran ordenados, decía que la candidatura debía de estar claramente visible y que no se confundiera con otras de parecidas siglas o logotipo. Así que una buena parte de mi curro fue pasarme por las mesas donde estaban las papeletas y ver que todo estaba ordenado,  evitando la preeminencia de unas papeletas sobre otras, que no se confundieran y que los montones fueran simétricos. Según la normativa electoral no hay ningún orden  previsto para colocarlas. Yo me las encontré  en un orden según representación de la legislatura anterior, es decir PSOE, PP, IU, UPD  y luego todas las demás. Sin embargo a lo largo del día alguien, supongo que del PP, adelantaba a la primera posición las del PP y yo volvía adelantar las del PSOE. No me sentía legitimado a adelantar a la primera posición las de UPD. Este sentimiento de exquisita neutralidad me acompaño durante toda la jornada electoral, incluso en el momento del recuento, recuerdo que revise que todas las actas estuvieran bien copiadas respecto a los votos de todos los partidos y no solo del mío como rezaba el manual del apoderado. Hacia las dos de la tarde las papeletas de PSOE  y PP habían bajado por debajo de las demás. Según la instrucción de mi partido debía igualarlas, así que me pase por el cuartito de los representantes de la administración (que a esas alturas y ya desde poco después de la apertura del colegio se habían quitado su identificación y leían tranquilamente la prensa dominical, aunque es verdad que se pasaban de vez en cuando por las mesas y en el recuento estuvieron muy activos) y les pregunté. Me dijeron que no podían darme papeletas de esos partidos ya que no los representaba. Pregunté a mi coordinador que me dio una solución un tanto extraña: quitar algunas de las nuestras. A raíz de todo esto uno piensa en la importancia de estos gestos estéticos y deben tenerla, ya que yo vi mucha gente indecisa que pudo decidir su voto frente a los montones de papeletas.

Una de las cosas que más eché de menos fue una mesa central o una autoridad para todo el colegio con suficiente conocimiento para ordenar aquello un poco, que resolviera unilateralmente las dudas, que acreditara a interventores y apoderados ...  Y no lo que allí me encontré, con una omnipotencia de las propias mesas que convertía algunas cuestiones en una subjetividad a mi modo de ver poco democrática y neutral, mesas donde cada interventor  podía tener una opinión diferente,  los representantes de la administración consultados al respecto  ni os cuento y el pobre presidente y vocales estaban más desorientados aun,  ojeando inseguros el manual y preguntándose a  sí mismos si sus decisiones eran las adecuadas y si estaban legitimados. 
Sin duda lo que más me gusto fue acompañar y aclarar las dudas de los ciudadanos que acudieron a votar. Me di cuenta que mucha gente andaba muy desorientada: mayores que no veían las papeletas, mucha gente sin bolígrafo,  discapacitados y dependientes en silla de rueda y muletas  que no podían acceder, gente que no sabía dónde tenía que votar o como votar, jóvenes en su primer sufragio, gente que no entendía como rellenar la hoja del senado, gente que no sabía cómo se votaba en blanco, personas que no sabía lo que era el congreso y para que servía y lo que era el senado y para que no servía, ….decenas de historias pululaban ante mis ojos desde hijas que habían elegido el voto de sus ancianas madres, de mujeres-hombres que habían elegido el voto de sus hombres-mujeres, mucha gente que venía con la papeleta preparada, niños que preguntaban a sus progenitores que si votaban lo mismo, gente que te pedía opinión sobre a quién votar….
A la hora de comer, aprovechando mi condición de apoderado con cargas familiares, me fui a casa de mi madre, aprovechando que  mi hermano Rubén  había venido de Lisboa a votar.

 Cuando llegue por la tarde, empezó la interacción con los  compañeros de otros partidos políticos. Los del partido socialista en general eran bastante secos y parados, alguna interventora de mesa fue más simpática y un tipo genial que fumaba como un carretero mientras opinaba sobre la debacle que se les venía encima, pero en general era gente apática con cara de pre-derrota, que se juntaban en la puerta como si aquello no fuera con ellos. Sin embargo hice buenas migas con algunos de los interventores- apoderados del P.P., mucho más dinámicos y simpáticos, quizás animados por un triunfo cantado. Incluso con un par de ellos estuve haciendo una lista de posibles diputados ministrables, negando ambos absolutamente que Soraya, como era mi hipótesis, se convirtiera en la futura vicepresidenta. Hablamos,  como no podía ser de otra forma, de Aguirre y de Gallardón y el interventor más mayor que se paso todo el día con unos cascos oyendo el fútbol, descorchó anécdotas de partido cambiándome  totalmente la imagen que, en el trascurso del día, había hecho de él como un viejito de barrio. Y es que el hábito no hace al monje. También me pareció muy interesante, y así se lo hice saber a un apoderado del PP de origen peruano, que de los 11 “peperos”, cuatro de ellos eran peruanos. Me explicó que muchos de los que emigraron en los años 80 y 90 pertenencia a partidos  democratacristianos con profundas creencias y al venir a España se integraron en el partido.

Y por fin llegaron las ocho. Según mi manual el presidente  tiene que anunciar el cierre de las votación a viva voz. Nadie lo hizo salvo dos mesas a las que se lo comente yo. Acto seguido introdujeron los votos que llegaron por correo a lo largo del día, luego votaron los componentes que están censados en esa mesa , lo cual me lleva a la siguiente reflexión: que yo tenía 3 posibilidades sobre 848 (numero de censados) de ser seleccionado para la sección 49 mesa U que es la que me corresponde.
 Y luego se abrieron las urnas. Bueno si podían abrirlas. Entiendo que  por  la crisis no hubiera bolígrafos para la votación al senado. Después de todo, para lo que sirve, conviene dejar la papeleta en blanco. Pero lo que no entiendo es porque no tenían unas puñeteras tijeras para abrir las urnas, detalle que resolvió un veterano interventor retorciendo el precinto.
Una cosa bastante curiosa y que nadie sabe, además de que se puede votar con carnet de conducir, es que el recuento es público, es decir, se debe permitir la entrada de ciudadanos al colegio electoral. No vino ni Dios. Pero no estaría mal que al menos un ciudadano supervisara el recuento de cada mesa o por lo menos un representante de la administración docto en procedimientos electorales.
Una vez abiertas la urna del congreso comenzó el caos, cada mesa se organizaba de una forma distinta. Por increíble que parezca no hay un procedimiento estandarizado y estudiado como la mejor forma de hacer el recuento. Por tanto, se organizaban según la experiencia del interventor o el parecer del presidente o vocal con más iniciativa. Así algunos contaban sobres y otros los abrían directamente amontonándolos por candidatura. El recuento era frenético, se contrastaban papeletas con número total de las personas que habían votado y ya, en algunos casos, no cuadraban. Los sobres iban al suelo y para contar las papeletas se ponían por fajos de 9 precintándolas con una más, como si fueran fajos de billetes. Luego se recogían los resultados y se apuntaban en el acta.
Llegados a este punto me surge una duda razonable: ¿los interventores que representan a un partido y sus intereses deberían abrir y contar los votos? ¿ Qué pensáis?… Pues lo hacen, excepto en una mesa donde la presidenta  se impuso y dijo que no le parecía bien, incluso en alguna mesa un representante de la administración contaba votos. La verdad es que no entiendo que hacen manos ajenas y con intereses tocando las papeletas.
El trabajo del apoderado era recorrer frenéticamente todas las mesas, contar, con cierta sensación de ilegitimidad, las papeletas de su candidatura  y comprobar que el recuento estuviera exento de incidencias. Solo tuve que ponerme firme en una de las mesas cuando un voto nulo se dio como valido. Según la normativa es voto válido cuando hay una sola papeleta sin marcas o si hay varias son del mismo partido o no hay papeleta, pero en este caso la papeleta del partido popular iba acompañada de una foto del señor Rajoy. El interventor del PP, presidente y vocales, así como un apoderado de IU lo daban por valido interpretando que se entendía perfectamente cual era la intención del votante, pero ese mismo razonamiento existía en las anuladas por marcar únicamente la candidatura de Alberto Ruiz Gallardón o tacharla, que de todo había,  así que me opuse y, con el manual en la mano, me dieron la razón. Esa es una de las que vi pero pude no ver muchas más y seguramente las hubo.
En esa misma mesa, que fue curiosamente la que antes termino, presencie algo que me dejo estupefacto pero que debe ser práctica habitual: ante el recuento que no les cuadraba, ya que había más votos que el control de los que habían votado,  un apoderado sugirió una solución, al parecer habitual, quitar uno de los votos nulos o blancos y así ajustar número de votantes al número de papeletas. Lo cual es injusto para la gente que vota con esa intención. Además creo que completamente ilegal, aunque yo no hice nada por impedirlo. Mea Culpa.
Recogí las actas del escrutinio de todas las mesas que al parecer son muy importantes para el recuento y los posibles recursos. Cuando conseguí que me las dieran todas, ya incluso alguna mesa había terminado el recuento del senado y un autobús les lleva a la junta central en plaza Castilla para llevar los resultados (curiosamente tienen que ser ellos los que la entregen, eso sí, el autobús es de ida pero no de vuelta).


Fue una gran experiencia y no sé si mucho de vosotros habéis llegado al final, pero creo que ha sido interesante sobre todo para los que nunca estuvisteis detrás de las urnas. Dicen que la democracia no es un sistema perfecto pero es el menos perverso que existe, y os puedo decir que yo fui testigo privilegiado de esa imperfección en el momento mismo del sufragio universal.


jueves, 29 de septiembre de 2011

¿ CÓMO SE PIDE UN WHOOPER?. Comparación reconstructiva del Whooper VS Big Mac

 Quisiera dedicarle este artículo a mi amiga Julia Sanchez-Cererzo,
que tuvo un pasado hamburgueseril como empleada de esta cadena
y  a cual le debo el conocimiento de añadir ingredientes extras
sin coste alguno. Bueno y agradecerle de paso, que de vez 
en cuando me ayude con las correcciones ortogramaticales de este blog.

En realidad no sé si el Whooper se merece una entrada en el blog, pero como estaba preparando una disertación  acerca de la diferencia de precio entre el tinto de verano y la caña y se me ha ido al garete la hipótesis que yo tenía (tengo muchos amigos y conocidos con un alto pensamiento analítico y así lo  expresan) por eso les torturo con algunas ideas sobre esta notable hamburguesa.
La idea de escribir sobre este icono de nuestra era, no es otra que compartir con los lectores algunas líneas de pensamiento hamburgueseril. Últimamente, por temas de horario laboral, he recurrido a este alimento “menos” de lo que me hubiera gustado, a fin de encontrar una comida rápida, completa, saciante pero sobre todo económica.
Quitando la anterior justificación que no es más que un ejercicio del tipo: “voy a hablar de una cosa intrascendente, se ruegan disculpas, ya sé que tengo una imagen de pseudointelectual de clase media, y sin embargo quiero escribir sobre hamburguesas”, pero vayamos al grano, o mejor dicho, al sésamo.

Cuando por lo que sea, casi siempre por los peques, terminamos en el Mc Donald´s no pasa una  hamburguesa  por mi esófago, sin que piense en el Whooper y en general en la superioridad respecto a su máximo rival en lo que hamburguesas se refiere. Cuando uno trata de mascar una hamburguesa del Mc Donalds siente, cómo expresarlo gustativamente, que el pan está hecho de masa plastificada, la verdura es inexistente y la carne inmasticable, eso sí, el queso y la salsa son excelentes, lo cual hace que la experiencia general sea grata aunque no obstante en algún momento recuerda a la comida de avión, prefabricada y plastificada, seguramente olvidada por el envoltorio de colores de los envases, la cuidada decoración de los espacios y las inmejorables zonas infantiles. Algunas cosas salvan de la quema a la hamburguesería del Payaso, principalmente ese halo que han intentado dar a toda su comida de cosa natural y sana (en esto la película Supersize me les ha perjudicado considerablemente), por supuesto, sus excelentes patatas fritas con posibilidad de elegir entre las clásicas y las de luxe,  el intento de hacer un menú infantil más saludable, su estética en general más cuidada y adaptada a los tiempos, con wifi gratis y la ya mencionada  zona infantil. Además de la limpieza del sitio, siendo como es una franquicia, no se advierte descuido y la uniformidad respecto a estos aspectos es total, de todo lo cual  debería aprender su archirrival Burguer King, donde la mayoría de sus establecimientos del grupo Zena dejan mucho que desear respecto a la limpieza, estética  e instalaciones para niños.

Pero hablemos de lo que me ha traído aquí, de la hamburguesa rey. Evidentemente este no es un espacio patrocinado por BK, por lo que puedo ser exquisitamente neutral y exclusivamente personal a la hora del elogio, la crítica y en general la deconstrucción del Whopper. No es un secreto que en tamaño y sabor supera a su rival más directo, el Big Mac, que lo único que aporta es una salsa especial (por cierto, tan secreta como la Coca-Cola), dos raciones de una carne asquerosa y un panecillo central, y lo supera por la combinación de ingredientes donde el vegetal domina, el panecillo arrasa por simplemente saber a pan y  la posibilidad de quitar o añadir ingredientes a voluntad.
Si deconstruimos el Whopper. Encontramos:

1.   Un panecillo con semillas de sésamo, ligeramente tostado, que sabe a pan recién hecho, al parecer de marca Bimbo.
2.   La carne se vende como hecha a la parrilla aunque sabemos que en realidad es un horno por el que pasa como una tostada. Al igual que la carne del Mc Donalds es intragable si la presentamos sola en un plato y sin salsa alguna.
3.   Salsa kétchup sobre la carne y bajo el pepinillo y Mayonesa del pan hacia la lechuga, excelente combinación, aunque no llego a entender el porqué de no adjudicar salsa entre la carne y el pan (entiendo que es la parcela opcional de la mostaza)
4.   La opción remunerada de añadir queso y beicon a un precio siempre desorbitado respecto al total de la hamburguesa. En el caso de la panceta de cerdo resulta un timo ya que añaden una loncha mínima que normalmente se extrae al primer bocado, si añadiría si la economía lo permite el queso que se derrite creando una sensación de jugosidad cremosa.
5.   La opción gratuita de añadir o quitar la parte vegetal (lechuga, cebolla, tomate y pepinillos) y las salsas, es lo que hace grande a esta hamburguesa, en sentido literal y también en el  figurado. Esta desconocida herramienta es la que configuraría mi hamburguesa perfecta, donde las raciones vegetales aumentan al doble (se pide diciendo extra lechuga, extra tomate y extra pepinillo). He de decir que el tema de la cebolla no lo tengo aun resuelto, de momento la dejo como un mal necesario (la digiero mal, aunque milagrosamente no la del Burger, quizás por eso resiste rodeando al pepenillo, sobre el lecho de carne con ketchup, aportando un crujido a cada mordisco.
6.   Por último, dos extras casi desconocidos. El primero es que si tuneamos la hamburguesa a nuestro gusto en cualquiera de las variantes expuestas anteriormente conseguimos evitar la cadena hamburgueserial eludiendo uno de los males mayores de la producción de comida rápida en cadena, la inadecuada por templada temperatura del sándwich. En segundo lugar podemos pedir que nos la corten a la mitad, lo cual facilita la manipulación e ingesta del alimento, y la limpieza a la hora de comer ya que nos la envuelven 2 veces, sobre el primer papel cortan, consiguiendo una servilleta anti-manchas. Por no hablar de la estética que proporciona el corte anunciándonos la frescura colorista de lo que vamos a comer, después de todo por los ojos también se alimenta uno

Ahora que han ensalivado ( ¡poseemos una mente prodigiosamente visualizadora!) déjense llevar de estos consejos si tienen la suerte o la desdicha de comerse un Whooper, la Hamburguesa Rey .

Algunos enlaces

domingo, 22 de mayo de 2011

¿Por qué fui el viernes a la puerta de Sol? 15M Mayo del 2011. Spanish Revolution



Artículo publicado en el número 30  ( junio 2011)


Como parte de mi despedida del cole, que toca ya este año (2025-2026)  estoy recuperando  los artículos escritos en la revista 21 Siglos, en este caso el primero que escribí,  en un tiempo de mucho interés por participar, una época dorada en la que la participación estaba a tope, al hilo de este 15M, también en el Cole. Dicen que cualquier pasado fue mejor, aunque a nivel de participación cualquier cosa puede ser mejor que la implicación que hay hoy en el cole. 

Podría decir que fui a Sol únicamente porque quería vivir ese momento histórico y también porque vivo en Madrid.

 Podría decir que me arrastraron los amigos, familia, conocidos, alumnos, compañeros que  también iban  a la plaza.

Podría decir que añoraba las reivindicaciones estudiantiles, el ansia de participar para cambiar el mundo.

Podría decir que estaba indignado por la situación económica, por la situación política, por la situación…

Podría decir que me arrastraron algunas de sus reivindicaciones y su espíritu de regeneración de pútrida ponzoña que nos rodea. 

Podría decir que fui arrastrado por el ambiente  lúdico-festivo  y también porque era una noche con una bonita luna y claro, porque mi mujer se quedo con nuestros hijos.

Podría decir que lo hice  porque  me asquea la ley electoral, me repugna la inutilidad del Senado, el distanciamiento de los políticos…

Podría decir que fui porque  había  personas de todos los colores, razas y religiones. Y porque desalojaron las banderas, porque exiliaron el botellón, porque increparon a los exacerbados que insultaban con cornucopias a la prensa.

Podría decir que fui por que había viejitos, y también autónomos, y viudas, y gays, y guais, y pijos y normales, perroflautas y matrimonios de mediana edad y jóvenes utópicos (como lo fui yo), giris e internautas, primos y familiares, y niños de pecho y compañeros del colegio de mis hijos y también papas. Pero sobre todo gente tan normal como tú y como yo.

Podría decir que fui por todos los que no fueron capaces de ir, por los que  se dejaron atrapar por los prejuicios y también por los que consideraron ideológicamente que no debían de estar.

Podría decir que fui por los que ya no podrían ir, por mi hermano y los amig@s que viven en el extranjero y también por mi padre y los que ya no están con nosotros…

Podría decir que fui, con algo de miedo y que lo hice para que mi insignificante cuerpo  hiciera un hueco más ante el improbable desalojo.
Podría decir que fui impulsado por la genial idea de celebrar el inicio del periodo de reflexión con un grito amordazado (y posiblemente fueron las campanadas más felices de mi vida)

Podría decir que fui en un acto de desobediencia cívica, consciente de la ilegalidad, pero consciente de que antes que ésta, se incumplen cada día miles de leyes y normativas, de derechos y derechitos, de deberes y deberazos


Podría decir muchas cosas…


 Pero creo que sobretodo fui porque anhelo con toda mi alma una España Plural (construida con todos l@s ciudadan@s , con sus pensamientos, sentimientos, ideologías y desidiologias) donde el sentido común y la decencia acierte a juntarnos bajo la bandera del bien común…

                                  
PATRICK NARBONA VARGAS
        
       Madrugada del día  22 de Mayo de 2011, antes de, por supuesto, ir a votar.