martes, 26 de agosto de 2025

El HOMENAJE de rodar una serie cada verano

 

Cánovas da instrucciones a los actores y
yo le observo desde el combo junto a Pepa Dominguez la Script de la serie










 

Me encuentro en la esquina de Santa Engracia con García de Paredes, el punto elegido para citarme con Sergio Cánovas Rivas, director de El homenaje, la nueva serie de la productora Stellar Media y Secuoya Estudios para las plataformas Sky Showtime y Amazon Video, con la que este director afronta su tercera serie en menos de cuatro años.

Parece que Cánovas le ha cogido ganas a eso de finiquitar el rodaje en menos de un verano (unas ocho semanas). Quizás se trate de una fórmula mágica desconocida en los platós de las series españolas. O sea, su particular visión de cómo se debe desarrollar un rodaje. Después de todo, este director no se define con la manida frase “estoy haciendo el trabajo de mis sueños”, sino que para él esto es solo una experiencia más en su amplia carrera en el mundo de los espectáculos, de ahí su rigurosa, sintética y aséptica forma de afrontar lo que debe ser un rodaje.

La hora de quedada son las 12:30 h, el destino es El Plantío, una lujosa urbanización en Majadahonda. A esa hora en esa esquina de Madrid dos viejos otean la calle entreteniendo la mirada en las novedades del eje castizo. Desde ese cruce se divisa la antigua casa de la poderosa Afrodita del Madrid liberal, Ayuso, pero seguramente ellos no posean ese dato ni tampoco puedan imaginarse que ese hombre de aspecto juvenil, pero ya entrado en la cincuentena, que luce camiseta blanca con referencia a Kill Bill y pantalones claros vaya a codearse ese día con estrellas del cine nacional e internacional.

Acompañan a Cánovas Mario Reyero, segundo asistente de dirección; un niño actor que participa en la serie, y Yamil, coach de actores y auxiliar de dirección, encargada de infundir seguridad, especialmente a los actores infantiles. Punto este esencial en la nueva serie, pues cómo podríamos contar la historia de una familia sin retrotraernos al pasado y qué mejor contenedor de recuerdos que la infancia. De esta estrategia ya se dieron cuenta en las dos  series anteriores, pero es en la actual cuando han subido el listón de la profesionalidad de estos pequeños actores: durante la mañana conozco a Kaleeshi Avila, Greta niña, y a Zöe Millán, Greta preadolescente, que no hacen más que confirmar lo dicho.

Un coche de siete plazas nos recoge frente a la pequeña oficina de la productora; tras abandonar la A-6 y pasar por debajo de la línea férrea que une Madrid con El Escorial, entramos, por increíble que parezca, en una carretera privada, prohibida por una barrera que se abre a nuestro paso. Durante el camino, el director comenta con su asistente y por teléfono con los diferentes jefes de equipo los cambios que habrá que realizar en la jornada de hoy por la falta de disponibilidad de uno de los protagonistas y por otros eventos que afectan al rodaje. La realidad es cambiante y eso tiene también su punto de aventura. El día está pagado, los medios humanos y tecnológicos en el plató y no se pueden desperdiciar. Adaptarse o morir, que diría Darwin.


Monumental entrada clásica de la villa


El lujoso jardín de la mansión

La monumental escalera decorada con ambiente navideño










Tras un largo cuarto de hora de bosque privado de encina y pino, llegamos a una urbanización exclusiva compuesta por un puñado de villas de un tamaño considerable. Una de ellas, que la productora tiene alquilada para el rodaje, es la residencia del productor José Frade y, en su día, lo fue de Norma Duval. Hoy es el último día de rodaje en la mansión y por delante tenemos una larga jornada, hasta las doce de la noche, para completar todas las escenas que faltan por hacer en este grandioso decorado, adaptado para acoger a la familia protagonista, los Novak. Las estancias están bastante trilladas después de dieciocho días de rodaje. Gran cantidad de material cinematográfico se distribuye por varias habitaciones y el gran jardín. Para no entrar en la descripción pormenorizada de los diferentes sets que componen una serie, os remito a mi crónica del anterior rodaje. Aquí solo daré unas pinceladas. Hay una habitación, el despacho del patriarca, destrozada por la explosión que abre la serie y a través de la cual se cuaja la trama. Y luego las demás habitaciones sin mucha más decoración que la que aportan de base (de hecho, el cuarto de baño de la suite principal mide lo que la casa de este servidor, por lo que os podéis imaginar el glamour y el lujo en el que transcurren las escenas).

Con el director de la serie en el salón tras la explosión que da origen a la trama de la serie
Con el director de la serie en el salón
 tras la explosión que da origen a la trama de la serie

El mismo salón antes de la explosión

Un paseo con el director por los diferentes escenarios y sets del rodaje puede sugerirnos las dimensiones de su último proyecto, diferentes habitaciones con iluminación son los escenarios en los que transcurre la trama. El jardín también es protagonista, incluso hace de cementerio. La piscina cubierta, decorada como una terma romana, constituye una escena escalofriante que veréis cuando se estrene la serie. Los sets son los habituales, salvo que para esta superproducción desbordan los espacios: así, maquillaje arrincona los mercedes y coches de lujo de Frade; la bodega y la despensa están invadidas por figuración; cuatro filas de percheros anuncian no una boutique de moda, sino ropa para treinta personajes, y hay un muro de cajas con los complementos de cada uno de ellos etiquetados y preparados para cada momento; por último, las habitaciones del personal, todas con baño propio, sirven de camerino a las estrellas, y la sala de juegos la ocupan los niños actores junto a su coach.

Las escenas se suceden a lo largo de la mañana y pronto llega la pausa para comer. Sergio me dice que van bien de objetivos, pero que les espera una tarde intensa. El equipo creativo (aquí para conocerlo) de Stellar Media está acostumbrado  a estas maratonianas sesiones de rodaje estivales. En verano de 2022, en la madrileña sierra de Guadarrama, se bautizaron con Noche de chicas, una serie de presupuesto modesto donde volcaron ese afán creativo, emprendedor y ambicioso del joven equipo, que lo dio todo con un resultado irregular según la crítica , pero que consiguió abrir brecha y despertar el interés de  las plataformas y productoras por ese entusiasmo para obtener un producto de calidad que gusta al público a un precio muy competitivo. El verano de 2023 fue un lapso que aprovecharon para fortalecer el proyecto en busca de mejor financiación a fin de subsanar la carencia que habían experimentado con Las chicas y, de paso, fortalecer la libertad creativa fuera de la tiranía de la plataforma. Yo fui testigo de excepción de los dos años que concluyeron con el rodaje en verano de 2024 de su serie Matices, estrenada con amplia promoción en junio de 2025 en la plataforma Sky Showtime. Igualmente se desarrolló el rodaje en un verano, en tres localizaciones (Vrindavan en Zamora, Marruecos en Canarias y un hospital en Alcorcón).

El proyecto se ha consolidado este año con el rodaje de El homenaje, que vuelve a aprovechar los incentivos fiscales que ofrece la Comunidad Autónoma de Canarias, donde se rueda el segundo bloque. El resto se produce en Madrid, lo cual abarata costes de alojamiento. En localizaciones como la que hoy nos ocupa, se pueden condensar múltiples escenas en algo menos de veinte días, optimizando los recursos para conseguir un producto de calidad a un precio muy competitivo, una forma de hacer que Cánovas, educado cinematográficamente en EE. UU., emplea con excelentes resultados.


Pero nos habíamos quedado en la tarde. Aprovecho la pausa de la sobremesa para recorrer los alrededores de la mansión, curiosear la biblioteca de Frade, donde cada libro lleva la dedicatoria de su autor, y enseguida comienza el rodaje vespertino por el que van desfilando las estrellas, sin nada que envidiar al de por la mañana. Tengo la oportunidad de conocer la maestría de la joven actriz Georgina Amorós, que se desenvuelve interpretando a la Norma joven. Como he dicho, la tarde se llena de estrellas y en el combo donde yo asisto atónito a los “matices” que la script Pepa Domínguez imparte, se sienta a mi lado, como quien no quiere la cosa, Enrique Arce, que se ha cortado su media melena pijo-canallesca, perdiendo parte de su sansónico poder. Mientras que la diva Pataky se codea con el todopoderoso octogenario Poncela, que está tan seguro de sí mismo que imparte doctrina magistral sobre su colocación y actitud en la escena a los diferentes directores que lo rodean: Bonis, Cánovas y Roldán le dejan hacer por no contradecir su cátedra de casi 60 años al frente del cine español.


Tras la escalera Cánovas da instrucciones a Amorós para la escena

   La singular Georgina Amorós, una de las apuestas de Cánovas, para esta nueva temporada



Entrada monumental con el retrato  del patriarca, el del Homenaje, interpretado por Poncela

Me ha faltado ver las arrugas consentidas de Ángela Molina, la Norma madura, para que el Homenaje sea total pero es difícil coincidir en un solo día con tanto genio del celuloide. 

El Plantío (Majadahonda [Madrid]), 22 de julio de 2025.

Retrato de Ángela Molina, con sus consentidas arrugas



Piscina cubierta vacía, decorado de una escalofriante escena

Cánovas hablando con su equipo,
entre ellos Javi Naya que repite
como guionista y actor secundario



jueves, 21 de agosto de 2025

MICRORRELATOS

En agosto de 2025 propuse a mi grupo de lectura un microrrelato sobre esta imagen, de unas 100 palabras, este es el mío, debajo os pongo otra información complementaria que añadí por si alguien se quería documentar.




TRADICIÓN VS MENTE


Aunque su familia había regentado desde tiempo que le era inmemorial la pequeña tienduca, con suelo de tablones de madera y estanterías infinitas en cuyo piso jugaba cuando era pequeña, ella no tuvo conciencia del imperio hostelero a escala local que, en su día, desplegaron. No tenía recuerdos del espléndido cine que reinó en los años de posguerra ni de la importancia del maltrecho comercio mucho antes. Ella solo tenía memoria del desvencijado bar, cuya decoración se detuvo mucho antes de su nacimiento y que congregaba todas las tardes parroquianos y foráneos de la localidad costera asturiana de Muros de Nalón. Una parte de su todo le dictaba seguir con la tradición familiar que primero su abuela, después su madre y ahora ella ejercían sobre el último reducto de su imperio hostelero, el Copacabana. El resto de su todo lanzaba sus pensamientos por encima de los Muros del pueblo que le aprisionaban. Todos los días le eran iguales: limpiar las mesas, atender las mesas, servir las mesas. Pero su mente luchaba porque todos los días fueran distintos: saltar los Muros, volar los Muros, trascender los Muros…-----------------------------------------------------------------------------------------


Datos accesorios de información de la imagen para la tarea recopilados en 19 años de veraneo. La lectura de esta información es optativa para realizar el relato. Puede contaminaros o inspirarnos. Vosotros decidís

El bar se llama Copacabana, pero en su fachada no aparece el nombre. Es el bar más antiguo abierto en el municipio costero de Muros de Nalón. Fue en su día un antiguo cine que lleva cerrado probablemente unos 40 años al menos. La clientela del lugar es sobre todo gente del pueblo. Algunos turistas como nosotros somos fieles de este local. De esos turistas que escancian la sidra cómodamente sentados en la silla. Mientras yo escribo estas instrucciones, Maca hace crucigramas. El local en su interior está decorado como hace 60 años, barra y muebles de madera y una televisión que debe tener por lo menos 40 años con el suelo ajedrezado. Regenta el bar una familia de tres generaciones. La abuela, la madre y la hija tienen la misma cara con diferentes edades y hasta hace pocos el abuelo, el patriarca de la familia con aspecto marinero, reinaba en el interior del bar. En la foto sale Ángela, la camarera del Copacabana de unos 30 años, sirve las mesas con una sonrisa y una memoria prodigiosa y punto nosotros que solo venimos en verano y dos o tres veces por periodo de vacaciones se acuerda de que tenemos dos guajes y nos pregunta por ellos y los mayores que estarán. En la misma foto salen a la izquierda una pareja matrimonio de la localidad tomando un agua con gas y un café con leche. Son las ocho y cuarto. A la izquierda, detrás de la botella de sidra, aparece tres viejos que hablan animadamente. El que está de pie de la camisa roja lleva del orden de una hora en animada charla con los otros dos que ya le han invitado varias veces a que tome asiento y tome algo. Antes y después de realizar la foto, un hombre viejo que anda a pasitos pequeños y parándose en cada escalón al atravesar la calle donde está ubicada la terraza, fuma con parsimonia Y ha entrado y salido varias veces del bar. El bar está en la plaza del Marqués de Muros si os fijáis encima de la sombrilla hay un letrero que lo indica. También hay un cartel con la inscripción loterías y apuestas del Estado, ya que siento el local decano del pueblo siempre tuvo esta concesión estatal. El local tiene un horario extraño. Y a la derecha de la puerta hay un escaparate y la entrada a una a una tienda que nunca está abierta.

lunes, 21 de julio de 2025

UN HOGAR ACOGEDOR (Una Historia del Camino de Santiago del Norte.)

Que el Camino de Santiago se ha convertido en un negocio no es ningún secreto. Las famosas flechas amarillas a veces desvian el camino al antojo de hospederías, hoteles, pensiones, albergues privados, tiendas e incluso máquinas de vending. Todo el mundo quiere un trozo del pastel del peregrino. Por esta razón fue muy lindo encontrarnos un espacio de generosidad como es el Albergue San Martin de Laspra, un lugar donde nos recibieron como si fueramos de la familia.

Se trata de una antigua casa rectoral pegada al templo en su parte posterior.  Reformada para servir al propósito de albergue. Se distribuye de la siguiente forma:  en la planta de abajo se ubica hall recibidor,  a pie de escalera  está la mesa de inscripción, a la derecha un pequeño aparador hace las veces de altarcito con urna donde depositar el donativo, frente a la cual al lado izquierdo reposa una guitarra. Abre el pasillo a la izquierda el comedor y justo en frente a la cocina, por la cual se va al cuarto de lavadoras, frente al cual se dejan bastones y botas del camino. Por el hall se abre otra puerta al fondo a  la izquierda  que reza privado  (vivienda o habitación de los hospederos?) y  enfrente a la derecha,  el cuarto de baño de hombres. Hay dos plantas más, la tercera permanece cerrada, mientras que la segunda alberga una amplia y cómoda sala de estar con tres piezas de sofás y una estupenda librería, con juegos, lectura variada en varios idiomas y algunos cachivaches del decathlon para hacerse automasaje. En esta misma planta están las habitaciones de los peregrinos creo que hay cuatro. Todas las habitaciones llevan el nombre de un continente. Completa la equipación de esta planta el cuarto de baño de mujeres algo más pequeño que el de hombres pero igualmente bien equipado. Los espacios son limpios y domina el blanco en las paredes con algunos dibujos coloristas en ellas, que dan al albergue una apariencia positiva, como de buen rollo.

Ya desde un principio pude dilucidar que no se trataba de un negocio. Revise mi guía del camino Gronze.com y entre muchos precios desorbitados fuera de los albergues municipales divise este de San Martin que no tenía puesto el precio de la noche. Llamé, la cálida acogida con la que me recibió Germain no vaticinaba capitalismo. De hecho, al preguntarle por el precio me dijo que se trataba de un albergue-donativo, que es como se conoce ahora a este tipo de alojamientos, que un tiempo del camino fue la fórmula más extendida de alojamiento, lo que antes se denominaron las antiguas hospederías o hospitales de peregrinos. Recuerdo cuando hice el camino en 1993 casi todos los albergues, incluso públicos, eran por la voluntad. Luego poco a poco se comercializó, primero fueron las administraciones que tasaron la noche peregrina y después, como no, la iniciativa privada terminó por mercantilizar el Camino.

En ese primer contacto Germain insistió en que debíamos llegar a la cena donde se juntaban todos lo peregrinos alojados.  Lo cual precipito nuestra marcha, tanto que tuvimos que pillar un trenecito FEVE en Santiago del Monte (nosotros hacíamos el camino a la inversa, nuestro destino era Gijón)  y adelantar unos seis kilómetros para llegar a tiempo a la cena, que por imperativo propio del camino se sirve a las siete para que los caminantes se acuesten pronto y se levanten aún más pronto. De hecho, cuando ascendíamos desde Piedras Blancas, donde nos había dejado el tren, nos llamó sobre las 18.20 para ver como íbamos… así que por fin llegábamos. 

Nos recibieron con calidez y amabilidad como si de la familia se tratara y tras inscribirnos nos explicaron las normas y nos dieron bajera y funda de almohada de verdad y no las plastificadas versiones que tenemos que aguantar en el camino. El albergue lo regenta una curiosa pareja hospitalaria tan amable como acogedora. María, la portuguesa, educada en Andorra y con muchos años ya en España y Germain venezolano que afinco sus primeros años de inmigrante en Madrid y que por amor llego a estas latitudes, diremos que fue atraído por las ondas de la radio, sin entrar en más detalles. 

Hay tiempo de ducharse, de preparar el catre, incluso de tocar unos acordes en esa guitarra de la entrada. Tengo rozaduras en la ingle y le pido a María si por casualidad no se han dejado algún peregrino una crema hidratante o una vaselina. Me dice que no, pero como alternativa me ofrece su propia crema específica para esos menesteres, encomendándome que se la devuelva antes de partir. Gesto que se agradece con toda el alma.

La cena es sencilla, pero nutritiva y sobre todo casera, hay ensalada y  un plato compuesto por pisto casero, arroz blanco y para los carnívoros y no veganos, huevo frito. Podemos repetir hasta la saciedad de las verduras y el arroz, incluso Mario aprovecha el veganismo de un guiri para hincarle el diente a un huevo huérfano que ha quedado en el plato. No falta el pan, incluso hay vino joven que no perdonan los guiris que pueblan la mesa, los abstemios pueden coger bebidas, incluso helados, del frigo por la voluntad. Los hospederos comparten la cena con nosotros, el idioma dominante es el inglés, pues sientan en la mesa: un francés que antes del agape miraba al horizonte, tres alemanes, una de ellas con una contractura, una polaca y su hija, también polaca, que no quiere hacer el camino por tercera vez, un neozelandés amante del rugby y un holandés tartamudo con el que compartiremos camino y conversación al día siguiente dirección Avilés. El postre es yogur de sabores y la sobremesa se prolonga un rato. Mario (mi hijo) me traduce que están hablando de por qué en algunas playas la arena es negra. Flipo que comprenda hasta ese punto y que le haya quedado inglés.  En ese momento los anfitriones anuncian un paseo voluntario a un mirador donde se ve el mar y la playa de Salinas desde lo alto.

Mario, el neozelandés y yo nos apuntamos. Nos acompaña María. Unos 20 minutos de charla de ida y de vuelta dan para mucho. Me sirven para hablar con Mario, para que María me cuente como se organizan el albergue y como conoció a Germain. Yo que soy muy preguntón, sacio mi curiosidad.  Mario habla con el neozelandés de Rugby, y vuelvo alucinar de que le quedara el Inglés. María habla con Mario de los estudios y de las distintas posibilidades que se le abren cuando termine la Secundaria, momento en el que aprovecho para bromear con la posibilidad de que venga de voluntario al albergue para reforzar su inglés y de paso echar una mano a esta pareja entrañable. Desde el mirador, a una altura nada despreciable que mañana descenderos, oteamos Salinas, la lujosa playa de Avilés, el Museo de Anclas Philippe Cousteau y muy en el horizonte la ría de Avilés. 

Tras el paseo, Mario coge la guitarra y tras interpretar varios punteos que ha practicado en casa: El bueno, el malo y el feo, Entre dos aguas y el Cara al sol… se decide por tocar La Flaca, en ese momento llega Germain que se une a la pobre cantada que hago yo acompañando a Mario, finalizada la canción de Jarabe de Palo, Germain solicita el instrumento y nos deleita con tres canciones, una no me acuerdo, Salvación de Arde Bogotá y Playa Girón de Silvio Rodríguez, todas interpretadas con maestría, pero la que encandila a Mario es la de Silvio. Ambos guitarristas (Mario y Germain) son autodidactas. Mario durante el camino me pide que le ponga canciones de Silvio y cuando llega a Madrid se pone con el Playa Girón hasta ternela controlada.

Terminamos la velada y mientras la asamblea de la ONU se va a la cama. Mario y yo hacemos ocio en los cómodos sofás de la Sala, él a su Instagram y yo cojo varios libros de la biblioteca que ya he leído y releo alguna parte, intentando escarbar en la memoria cuando lo leí y que significo para mí. Pienso tambien como debe ser la vida de María y Germain que cada día conocen a unas 10 personas distintas, cenan, pasean, hablan, desayuna con ellas y las despiden cada mañana.

Como buenos españoles despertamos media hora antes de la salida del albergue y con la legaña pegada bajamos a desayunar los últimos junto a la alemana contracturada, en la mesa hay frutas, leches de distintos orígenes e ingredientes, cereales, tostadas, galletas, mantequilla, mermelada y zumos.

A 10 minutos de la salida, recogemos a toda velocidad  nuestro saco y pertenencias.  Dejamos nuestro donativo anónimo, considerando alojamiento, cena y desayuno. Bromeo de nuevo, por si cuela, eso de enviarles a Mario como voluntario y que de paso engrase su inglés. Me dicen que es posible. Aunque a Mario le faltan más de dos años para poder serlo.

Nos calzamos, cogemos nuestros bastones y nos despedimos en la puerta, no sin antes pedirles esta foto luminosa, agradecerles este hogar acogedor y familiar con el que nos han recibido. Y por último prometerles esta merecidísima reseña.




miércoles, 4 de junio de 2025

LOS DISCOS DE MI VIDA: "A Carlos Cano" (2001)

 

La navidad de 2000 fue la primera sin papa, se había ido en el equinoccio de septiembre. Enfrentarse al vacío navideño que el padre y el marido nos había dejado era misión imposible. Así que, Mama, con acertado criterio, reservó la cena de navidad en el Parador Nacional de San Marcos de León.



Recuerdo de aquel viaje varias cosas la mesa blanca en la nochebuena y los exquisitos platos de aquella cena, rememoro confit de pato, un CD de Héroes que me regalo mama por navidad y la muerte de Carlos Cano, que le gustaba mucho a papa,  que aconteció pocos días antes del viaje, a edad parecida a la de mi padre  y por supuesto una  la densa tristeza que inundaba el lujo de nuestra huida.



De vez en cuando repaso la discografía de mis artistas favoritos. Ahora Maria Dolores Pradera. La cantante se cruza en mi vida: gustaba mucho a mi padres, amarraditos   bailé el vals de mi boda al ritmo de las guitarras y voces de Al, Carlitos y Joaquim y por último el disco “A CarlosCano” de Pradera paso a formar parte de nuestras vidas por las razones expuestas… encontrar su imagen en este repaso discográfico y escuchar sus canciones ha despertado este melancólico recuerdo que comparto con vosotros amigos, familia y conocidos.




miércoles, 21 de mayo de 2025

Amistad y Compromiso

 

Una vez al mes quedaban a comer. Destripaban entorno a la mesa la actualidad internacional y nacional y de paso se contaban los avatares de sus vidas.

Su amistad era tan longeva como su vida, ya que nacieron el mismo dia, pero en años consecutivos. Vivían  en la misma calle, pero en números enfrentados. Los padres militaban en el mismo partido político pero con diferentes profesiones.  Todo lo cual propició una amistad que tenía tantos años como sus propias vidas.

Fue la mudanza del menor quien puso distancia en la primera juventud, aunque sin dejar saber el uno del otro. Recuperaron relación con la boda del huido que busco a su amigo como testigo. Los años de crianza del menor de nuevo les separaron. Fue un episodio de salud grave del mayor quien los unió definitivamente.

Cuando ves la muerte de frente la gente que te rodea se convierte en la prioridad. De hecho, por este camino común el menor perdió a su padre, el mayor a su madre. La medio orfandad los unió.




Cumplidos uno los 52 y el otro los 53. Hecha la vida personal y profesional. Sorprendió el mayor con compromiso de boda. Argumento la edad avanzada del padre, 11 años de convivencia y otras consideraciones sobre sus mascotas que les eran de vital importancia. El menor acogió la noticia con ilusión por la felicidad perseguida de su amigo.

Como cada mes terminaron la comida con amplia sobremesa destripando actualidad nacional e internacional y contándose, de paso, los avatares de sus vidas.

viernes, 9 de mayo de 2025

La Chispa de la vida o de la muerte

Relato Inspirado en Cuentos de Soldados y Civiles de Ambroise Bierce

en Madrid, a 8 de mayo de 2025

Atardecía en la colina de Alabama. El cañón rugió de nuevo. El joven ayudante del artillero se afano en limpiar la  boca. El viento distribuyo por la pradera un humo denso y blanco. Puso pólvora directamente de un pequeño barril en el cajetín. Empezó a chispear en el verde promontorio. Con las manos heladas capturo, no sin esfuerzo, una pesada bola de plomo y la introdujo por la boca del cañón. Con la pértiga la empujó al fondo del tubo. El artillero puso la mecha. Ordeno, con voz imperativa, girar el cañón para apuntar. Empezó a llover con más fuerza. Chisco el mechero, pero las gotas impidieron que encendiera. Presto, el chico se quitó la casaca cubriendo con ágil movimiento la acción de encendido. Tras la chispa surgió una llama, pero el viento la apago. El chico se parapeto como cortavientos y el chisco prendió, iluminado sus satisfechas caras. De repente un sonido metálico inundo la cueva que habían parapetado para el encendido. Sus caras tornaron en horror cuando, simultáneamente al  ruido, la punta de un sable de acero yanki apago la llama en la base del chisco.

Entonces se hizo la oscuridad bajo la casaca gris de la Unión.






lunes, 26 de agosto de 2024

EL HOMBRE DEL CINE: Crónica de 2 Intensos días en el rodaje de una serie (Matices)

Quería haber titulado esta crónica El hombre de Hollywood, en honor a uno de nuestros directores favoritos: Tarantino   y su sensacional  capítulo del mismo nombre en                                                                                                          la película Four Rooms. El caso es que cuando puse el título actual  no me acordaba que se titulaba asi.                                                                                                     Ahora despues de escribir este artículo, me quedo con el primer título. 

                                                                          Quiero dedicar esta crónica a mi admirado amigo Sergio Cánovas con el que compartí, una infancia y adolescencia llena                                                                           de cintas VHS, peliculas y una cámara video-Betha que hicieron volar nuestra imaginación. 

Somos lo que fuimos.

Sergio Canovas, el hombre del cine,  junto a Miguel Roldán


Nunca olvidaré los dos intensos días en la Hacienda Zorita  (Zamora)  a 10 minutos  de Portugal . Tras un kilométrico puente-presa  que embolsa casi un mar de agua (El GPS así lo certifica cuando colorea en azul casi todo el móvil) y recorridos unos kilómetros más de campiña charro-zamorana de bajo matorral y encinar donde pastan los  pata-negra, surge tras un pequeño desnivel, una vega que destapa un viñedo, que desde ahora llamaremos Vrindaban, antes propiedad Zorita de la Concordia. La extensión de viñas la vigila una torre de unos 20 metros y mientras más nos acercamos más edificios vemos en torno a ese eje centinela.



Por esta avenida se llega a la Bodega


Ya desde la puerta principal sabemos que una vez que atravesemos el mar de viñas, por ese monumental camino franqueado en toda sus extensión por una línea de cipreses a la derecha, nos atrapara la sesión terapéutica final del Doctor Marlow y que solo saldremos de allí si estamos curados o con los pies por delante. Cuatro o cinco vehículos de alta gama en la puerta y dos de guardia civil pueden ponernos en alerta de lo que descubriremos dentro.

Alex Meriweather de producción me sale al paso solicitando con un gesto calmado que pare el vehículo  y con otro que desconecte el motor. Salgo del coche que negro como es solo me proporciona calor bajo el Lorenzo que abrasa el viñedo. Puede que sean los tres minutos más lentos del mundo. De repente, se oyen voces y Alex me da el visto bueno. Arranco el coche y lo sitúo entre un descapotable rojo y uno de la Guardia Civil, en lo que luego sabré que es el parking de clientes, a diferencia del del rodaje cuyos mas de 30 vehículos se oculta en la parte trasera de la propiedad.

Alex me acompaña al interior del Chatau, atravesando una cancela de hierro noble profusamente ajardinada y rodeando el edificio principal por un lateral,  descubro la verdad sobre la aparente soledad que reinaba a la entrada de la bodega. Se trata de un agitado hormiguero de más de 80 personas casi todas vestidas de negro a las que dirige un rey,  vestido de caqui con sobriedad espartana, que no es otro que mi admirado amigo Sergio Canovas Rivas, director de la serie. Junto a él, vistiendo de parecidos colores pero con camisa blanca, se encuentra Pablo, su lugarteniente Pablo, ayudante de dirección. Desde ya percibo los 2 estilos de dirección, la tranquila y sosegada, pero precisa de mi amigo y la agitada y nerviosa, pero activa de su ayudante. 

El combo, una especie de garita de control para que no se pase nada

Tras un saludo breve de unos segundos me manda al Combo. Se trata de una carpa negra semioscura que se encuentra cercana al rodaje pero fuera del campo de tiro de las cámaras. Para los legos en la materia es una especie de miniestudio de control o vigilancia donde 3 o 4 personas no pierden cuerda de lo que pasa a 20 metros en el rodaje. En dicho santuario compuesto por 2 pantallas, una especie de mesa-pantallla de mezclas, algo así como un superordenador  e instrumental tecnológico como para hacer caer un misil en mitad del Pacífico. Bajo el fúnebre techado a 4 aguas de la carpa, con sujeción metálica de toldo de picnic,  hay cuatro sillas, dos de ellas siempre ocupadas por la Script  Pepa  y la directora de la segunda unidad  Carmen, ambas profesionales de la altura que merece esta producción. La primera  estuvo al pie de los restos del avión de la película de Bayona, La sociedad de la Nieve, rodada en su parte española en Sierra Nevada. La segunda, ganadora de 13 Emmys  y otro que está en camino, me explica y responde atenta, cordial y empática a mis preguntas de ignorante en la materia. Hay también un tipo gigante que controla el superordenador que va grabando y guardando copias de seguridad y pasandole filtros lumínicos a la escenas. 

La zona de la alberca donde se desarrollan las escenas de esos días,
 si os fijáis al fondo a la izquierda estan rodando la escena

Tres escenas después, Sergio entra en el combo para presentarme el rodaje. Bajamos al escenario de la Alberca, en el lateral izquierdo de la bodega, el jardín noble de la mansión,  con pequeño corredor porticado de parras  y con una piscina rectangular y estrecha, un lujoso y amplio pilón de pueblo limpio y acondicionado para el baño en cuyo centro como si se tratara de una fuente romana cae sonoro un chorro de agua, todo rodeado por césped y al fondo un par de tumbonas sobre una estructura de madera. Describo  minucioso este lugar desde el que se divisa el viñedo porque será este el escenario de los dos días de rodaje; a efectos de optimizar los recursos de la producción y también de paso de esta narración. En esta zona transcurre el Interrogatorio del Subteniente Castro (Raúl Prieto) de la Guardia Civil- Policía Judicial a Ceci (Maxi Iglesias) unos de los sospechosos de la trama de la serie. Y alrededor de este cráter de hormiguero llamado escenario, se agitan hasta 25 o30  hormiguitas obreras cada una a su función. Son los imprescindibles peones de esta partida de Ajedrez llamada Matices.

Meriweather en el mini-combo de dirección

Sergio me presenta de camino a su mini-combo de dirección a su ayudante, uno de los imprescindibles del rodaje  Pablo G. Bonis, pieza fundamental de esta partida de ajedrez, su figura la Torre, seguro y con un movimiento decidido se desplaza por el tablero como si fuera suyo. ¡Hombre el famoso Patrick!, me han hablado mucho de ti, en ese momento, sin quererlo, me siento protagonista de una superproducción.

Bonis (camisa blanca), aunque sentado, da instrucciones por el walkie

Mientras charlamos unos segundos, las hormigas se afanan en colocar cámaras, pantallas, iluminación para el cambio de escena, desmontan todos los elementos para hacer del mismo sitio un sitio diferente simplemente enfocando lo mismo desde otra perspectiva, este tablero lo compone el gran Miguel Roldan, un hombre enorme en todos los sentidos, se acredita segundo en la claqueta,  su pieza en este ajedrez, es la Reina, no solo por lo alta y grande, si no por que se mueve y mueve a todos los peones de negro para todos los lados del tablero componiendo la iluminación, opera la cámara a su antojo, componiendo con su acreditada experiencia una escena perfecta. 

Max Iglesias bajo sombrilla y abanicado por su asistente

Los asistentes de los actores, como si se trataran de mayordomos, portan paraguas que funcionan como sombrillas y ventiladores de mano cuyo aire posan sobre la cara del actor para que no suden en exceso en esos intervalos que van de la zona de camerinos situado en las habitaciones del hotel-bodega a la zona donde se rueda.

El cambio de artillería audiovisual da tiempo para que el Rey con su paso seguro me siga enseñando su reino. Avanzamos ante la mirada de respeto, no solo a la dignidad real sino a su tranquilo buen hacer, de todo el que nos cruzamos. Llegamos a la zona del catering, auténtico centro social de todo rodaje, porticada y que seguramente sirva a la Hacienda Zorita  para celebrar bodas y banquetes. Ya se empiezan a sacar los primeros manjares. Observó en las mesas bebidas de 2 litros de primeras marcas no así cervezas ni el vino propio del lugar. La razón es muy simple, y es que tras la hora de la comida que aquí se conoce como +1, se esperan aún 4 horas donde se espera que todos los hombres y mujeres del Rey, precisión y buen hacer.

Tras la comida reunión de equipo, muy operativa, solo dura 15 minutos

El menú siempre se compone de buffet para crear tu propia ensalada junto a un par de ya creadas, en los dos días que estoy en el rodaje: ensaladilla rusa, salpicón de marisco, ensalada campera y otra de lentejas. Los segundos son ligeros, carne con verduras asadas y el otro día pollo al ajillo con papas panadera. Hidrata adecuadamente: el primer día gazpacho y el segundo una variante de esté sabor sandia. De postre siempre fruta cortada y  entera y el primer día natillas líquidas en vaso de barro y el segundo día el clásico helado de nata con fresa o de vainilla con  chocolate . El café, única droga permitida, en la producción se termina antes del fin de la comida y tenemos que recurrir a una Nespresso. 

Canovas, aprovecha la pausa +1 comida para mandar un audio a Elsa Pataky sobre su personaje

Tras el set gastronómico y la zona de restauración llegamos a lo que era antes de que la superproducción invadiera el hotel-bodega el comedor del restaurante, lo atestigua  unas estanterías repletas de botellas de vino criando polvo. Donde  antes se servía deconstruida  la neu cocine zamorana,  hoy se crean maquillajes y peinados. No deben ser artes menores, porque, a pesar de que es una estancia que permanece casi siempre vacía, hay 5 puestos con las típicos espejos de bombillas vistas haciendo de marco y  sillas que son  casi  tronos en comodidad y tamaño.  Me acerco a curiosear una de las mesas,  sobre su superficie hay una ristra de cepillos rizadores de colores que componen un arco iris cromático. Allí en realidad hay todo tipo de material que uno se pueda imaginar para maquillar y peinar cualquier caracterización.


Miriam Giovanelli, maquillada insitu, en la misma escena

El Almacén es un espacio contiguo a Maquillaje se trata de una gran nave de 2 pisos de altura posiblemente utilizada como bodega de exhibición o como almacén propiamente dicho. Si elevamos la mirada en uno de los laterales se abre un balcón acristalado que acoge la sala de cata, una mesa redonda en forma de arandela con una apertura en forma de cuña para que el sommelier entre a explicar la cata. Cada puesto tiene una escupidera metálica en forma de embudo con depósito a la altura de las rodillas. Preguntado por este espacio mi amigo dice que no les vale para ninguna escena porque la mesa es demasiado grande y solo son 6 los pacientes los del doctor Marlow, siendo una mesa con capacidad para unas 12 personas.

Volviedo al almacén  encontramos todo lo necesario parael rodaje desde grúas a todo tipo de material óptico para las cámaras, hay grandes cajas transparentes etiquetas que contienen la temática que anuncia.  Tres estanterías abren cuatro pasillos con baldas a rebosar de objetos decorativos para el atrezo interior y exterior que transforma el hotel-bodega Hacienda Zorita en el Vrindaban Terapéutico de la trama, como si de un macro-chino se tratara no falta de nada para esa metamorfosis tan necesaria.

Avanzamos hacia producción que ocupa el hall-recepción del hotel del que realmente no conocemos su estructura original ya que un falso muro lo ciega. Allí 2 mesas alargadas de esas blancas que lo mismo valen para una boda que para el rodaje de una serie hacen las veces de co-working, preside la mesa tecnológica la única impresora del rodaje que todos los días imprime el cronograma, una herramienta muy útil para ordenar el rodaje. En un extremo se sientan 2 tipos de los que no me entero exactamente lo que hacen, en otro están Almudena y de vez en cuando también Camino de Secuoya Estudios.  Y al fondo una de las chicas de vestuario que cuando no está en la mesa absorta en su pc, está en escena percha en mano llevando la prenda que se debe vestir en ese momento el actor de turno. En el otro extremo se encuentra Alex Meriwether, nombre artístico de Alex Merino, compañero inseparable de Sergio desde sus días en el colegio británico. Representante en este espacio de la productora Stellar Media, la creadora de la serie y cuyos componentes forman las fichas claves de este juego de ajedrez. Meriwether es el caballo, es la única pieza capaz de saltar por encima de las demás  y se mueve a su antojo por el tablero de la producción, un movimiento elegante pero al mismo tiempo preciso y tranquilo como lo es él. 




Sergio me invita a conocer los distintos  interiores que se han preparado para la serie, torreón arriba nos encontramos con el comedor cuyos detalles me describe con precisión, el despacho del doctor cuyos muebles se han montado exclusivamente para un par de escenas y la sala de billar del último piso completamente desmantelada y llena de mobiliario de las dos anteriores. Por último, vemos el balcón esquinero de cuyo vano pende sujeto con cuatro alambres un reloj que irá dando campanadas marcando los tiempos de la serie, puede que sea el elemento más destacable de todo el conjunto.

Muchos elementos se incrustan en el decorado para convertir Zorita en Vrindabran
 (Estatua, Reloj del balcón esquinero y vegetación artificial que aquí no se distingue)

El último edificio que visitamos es una de las dos casas que forman la parte noble de la casa, en la misma entrada enrejada de la bodega, frente a ella está la que da al jardín noble, el de la alberca. En este edificio existen cinco habitaciones de las diez que posee el complejo hotelero. Dos de las habitaciones situadas en la planta de abajo, están ocupadas  por vestuario y figuración. Desde la distancia (ya que no está esos días) las dirige  Ariadna, la hermana de Sergio y compañera inseparable en sus andanzas creativas. Su pieza uno de los Alfiles, elegante como su profesión controla todo el proceso, me dicen, de forma meticulosa y ningún detalle escapa a su ágil movimiento diagonal entra la cuidada cromática selección de las prendas elegidas para cada personaje de la serie. 

El salon de la serie su decoracion es agena al de la bodega

En la parte de arriba del mencionado edificio contiene la habitación de los personajes y la de Ceci (Maxi Iglesias) donde aparece un niño que le persigue durante toda la serie. La decoración de estos espacios está milimétricamente cuidada al menor detalle y es totalmente diferente a la base de la que parte, un hotel-bodega de 5 estrellas superior como es la Hacienda Zorita. Hay un esfuerzo grande de transformación  del rural en tonos terrosos al lujoso verde y oro, que va desde las pastillas de jabón de tocador hasta los cojines que adornan la cama.  Incluso los fantasmagóricos cuadros de cipreses  que pueblan las paredes nos transportan a otro mundo.

El sargento Garza, un pequeño papel para Naya

La otra pieza compañera del Alfil, la posee Javier Naya, con afiliada pluma de guionista, es el artesano jefe de esta ingeniosa de obra que bebe de Agatha Christie y de Mr. hitchcock que durante estos intensos días me hace de Cicerón de la producción explicándome en conversaciones de desayuno y cena (en el magnífico hotel  donde se alojan los actores y el equipo directivo ) con todo detalle el proceso creativo de la escritura del guión y la composición y particularidad de la productora Stellar Media  para crear este y otros proyectos que un futuro vendrán. Con el café y los huevos revueltos con jamón ibérico del desayuno y  la mirada el río Tormes  y un Verdejo tras la cena  en la terraza del hotel con la misma vista pero con un matiz lumínico diferente y su entusiasmo puedo entender cada detalle de todo lo que acontece y acontecerá en un futuro Stellar. 

Así pasó 2 días moviéndome como pez en el agua en un mar ficticio que no me pertenece, un lugar que no existe ahora pero que existirá en un futuro no muy lejano, en una ficción elegantemente construida, que en poco más de 6 meses se convertirá en una realidad “sin matices”.